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La obligación idiomática de los canarios

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15.09.2026

Lo prioritario en nuestras islas es normalizar (en el sentido noble de ‘reconocer lo que es normal’, no en el perverso de ‘imponer normas’) los puntos de vista idiomáticos de la gente insular, fundamental para su autoestima y reconocimiento y también para que los demás la conozcan como realmente es, no como los tópicos castellanistas, folcloristas o indigenistas dicen que es. Como escribe el poeta Manuel Padorno, “Canarias es un país singular, naciendo a su personalidad constitucional; tenemos un sentimiento de paisaje singular, ni peninsular ni europeo, y sus habitantes están dotados, en todos los sentidos, de una imaginación singular, propia (sin que todavía se cotice en el mercado cultural a no ser desde la propia conciencia españolista). Una de nuestras grandes tareas sigue siendo hacernos entender y que nos respeten; dar a conocer, airear, por sus ya reconocidas virtudes, nuestra habla, nuestro español-canario, nuestro vocabulario”. Sólo a partir del conocimiento verdadero o científico de lo que se es y del orgullo de serlo está uno en condiciones de promocionar y colocar lo propio en el lugar que le corresponde en el contexto nacional e internacional; en el lugar que le corresponde en el mundo. Porque Canarias, como el resto de los pueblos de la Tierra, tiene su puesto en el mundo y su obligación es encontrarlo y exigir que se respete. 

Y, por supuesto, que no basta con esto para garantizar el futuro, porque vivimos en un mundo abierto y enormemente competitivo. En la era de la patria humana o aldea global, al canario no le conviene encerrarse en su rincón, mirarse narcisistamente el ombligo o rezongar malhumoradamente, lamiéndose la llaga, por los agravios que dice hacerle los intransigentes, los que se consideran el centro del universo, sin respeto por los demás. Si hoy, ante los problemas de superpoblación y contaminación que aquejan a la Tierra toda, el ser humano mira a otros mundos, porque sabe que el ensimismamiento en su pequeño planeta significa el suicidio, ¿cómo no va a tener que mirar el canario más allá de la punta del muelle? Tiene que echarse al mundo entero, a la Península y Europa, principalmente, a imponer sus puntos de vista, como hizo en América casi desde el mismo instante en que los europeos hollaron aquellas para ellos extrañas tierras, que tantas ilusiones y esperanzas despertaron en todo el viejo continente, inundándolas con sus palabras, su gastronomía, su música, sus costumbres, su sangre. Como señala nuestro Viera y Clavijo, “sus campos (los de Canarias) enviaron a aquel vasto continente las semillas, plantas, ganados, aves, bestias de labor de que carecían; sus naturales conquistaron con valor inmortal mucha parte de este nuevo mundo, hasta ennoblecerlo, civilizarlo y cultivarlo, siendo sus abundantes frutos sudor de los isleños, y sus copiosas cosechas sangre suya”. Por eso se encuentra el canario allá como en casa. Yo, que tengo vocación americanista y que he estado en varios lugares de aquel inmenso continente (Cuba, México, Chile, Colombia y Perú) en distintas ocasiones, he de decir que lo que he encontrado allí es en buena medida una versión más o menos conservadora o más o menos innovadora de mi tierra insular. O, como hacen tantos jóvenes canarios de........

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