De turismofobia, movilidades y la playa como patrimonio
Desde que a finales del siglo XX los británicos decidieran establecer en Canarias bases para aprovisionar de carbón a los barcos que se dirigían hacia sus colonias las islas han estado ligadas al tránsito de personas y mercancías con el norte de Europa. En 1883, bajo el lema God bless our work se empezó a construir el Puerto de la Luz. Entonces estaba separado físicamente por un campo de dunas de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, también muy distante en cuanto a mentalidad y estructura social. A su alrededor, en el barrio de La Isleta, se desarrolló un barrio obrero. La colonia británica se instaló, a las afueras de la ciudad, en lo que entonces se conocía como el Barrio de los Hoteles (hoy Ciudad Jardín.
A principios de la década de 1960, en “El Puerto”, (por contraposición a “Las Palmas”) se inició la era del turismo de masas, ligada en gran manera a la llegada de turistas nórdicos. En el otro extremo de la playa, el barrio de Guanarteme tuvo un primer desarrollo ligado a la industria: la Cicer, Intercasa, Kalise, Tirma, o conserveras como Lloret y Llinares u Ojeda tuvieron sus orígenes en la zona. Y buena parte de lo que hoy conocemos como Santa Catalina-Canteras surgió, en la segunda mitad del siglo XX, para atender al turismo. A lo largo de la década de 1980, el peso del turismo en Gran Canaria se desplazó al Sur, y muchos edificios y entornos que originariamente........
