La visita del Papa a Canarias
La visita del Papa León XIV a las Islas Canarias fue mucho más que un acto religioso, institucional o mediático. Fue un acontecimiento de enorme dimensión humana, organizado en un tiempo extraordinariamente breve y sostenido por el trabajo coordinado de muchas personas que entendieron que el verdadero objetivo no era el lucimiento de la organización, sino que el mensaje llegara claro. Y llegó.
Llegó porque detrás hubo coordinación, planificación, generosidad y una entrega que fue mucho más allá de la responsabilidad estrictamente asignada a cada cual.
En actos de esta naturaleza, lo habitual sería disponer de muchos meses de trabajo, incluso cerca de un año, para preparar cada fase, cada recorrido, cada espacio, cada dispositivo de seguridad, cada atención institucional y cada necesidad de comunicación. Sin embargo, en esta ocasión, todo tuvo que hacerse en apenas dos meses. Ese dato, por sí solo, ayuda a comprender la dimensión del trabajo realizado.
Organizar una visita de estas características no consiste únicamente en colocar autoridades, diseñar recorridos o prever una cobertura informativa. Exige comprender la finalidad del acto, identificar sus objetivos, coordinar instituciones, ordenar espacios, prever riesgos, facilitar el trabajo de los medios, garantizar la seguridad y cuidar a quienes participan, asisten o prestan servicio.
Todo ello, además, en un contexto especialmente sensible: la visita de Su Santidad el Papa León XIV a unas islas que son frontera, acogida, dolor, esperanza y testimonio directo de la realidad migratoria.
España es un país aconfesional y, precisamente por eso, conviene mirar este tipo de acontecimientos con serenidad y rigor. La aconfesionalidad del Estado no impide reconocer el interés social, institucional y humano de una visita papal, especialmente cuando el mensaje central no se dirige solo a la comunidad católica, sino al conjunto de la sociedad. Creyentes y no creyentes podían entender el fondo de lo que allí se estaba expresando: la necesidad de atender a quienes migran, a quienes arriesgan la vida, a quienes buscan protegerse y proteger a los suyos.
Pero tampoco puede olvidarse que se trataba de una visita del Papa y, por tanto, de un acontecimiento con una dimensión........
