El armario más grande también tiene campanario… y no hablen de amor mientras siembran rechazo
Cada vez que parece que hemos avanzado un paso en derechos, alguien se empeña en hacernos retroceder dos. Esta vez ha sido el jefe de los obispos, el presidente de la Conferencia Episcopal, quien ha decidido señalar al colectivo LGTBI vinculando el Orgullo con el pecado de Satanás y hablando de una supuesta “deconstrucción antropológica” impulsada por las leyes que protegen nuestra diversidad. (Está bonito).
No deja de sorprenderme que quienes dicen representar el mensaje de Jesús encuentren tanto tiempo para juzgar a unas personas que solo aspiramos a vivir con dignidad, mientras parecen olvidar el mandamiento más revolucionario del Evangelio: amar al prójimo como a uno mismo. ¿Dónde quedó aquello de tender la mano? ¿Dónde quedó la compasión? ¿Dónde quedó esa Iglesia que hablaba de misericordia antes que de condena?
Porque conviene........
