La pinza atlántica contra Canarias y la mordaza a Inés Miranda
Lo que está ocurriendo frente a las costas de Canarias no responde a hechos aislados ni a coyunturas aleatorias. Es una pinza de cuatro tenazas —militar, energética, infraestructural y doméstica— que busca cerrar el Atlántico sahariano y neutralizar cualquier obstáculo geoestratégico. Para que esta operación de dominación sea plenamente eficaz, exige una maniobra paralela en casa: silenciar y desarticular a quienes desde Canarias han mantenido una defensa firme del Sáhara Occidental, del derecho internacional y de la neutralidad de nuestro territorio.
La primera tenaza es estrictamente militar. En Agadir acaba de iniciarse la planificación de African Lion 2027, el mayor ejercicio multinacional del continente, con la participación de más de 45 naciones y despliegues en tierra, mar, aire, espacio y ciberespacio. Entre los escenarios en estudio figura un entrenamiento sobre armas de destrucción masiva en Agadir y operaciones especiales en Cap Draa. No estamos ante un dispositivo de defensa, sino ante la cobertura doctrinal para intervenciones rápidas en el Sahel bajo la narrativa de la proliferación, la misma que ya ensayó en 2021 ataques simulados contra baterías S-400, el sistema antimisiles rusos que opera Argelia.
La segunda tenaza es energética y define el gran mapa del suministro europeo. Argelia ha lanzado oficialmente la construcción de su tramo del Trans-Saharan Gas Pipeline, un gasoducto de 4.128 kilómetros diseñado para transportar hasta 30.000 millones de metros cúbicos anuales de gas natural desde Nigeria, atravesando Níger, hasta la costa mediterránea argelina. Representa entre el 6% y el 7% del consumo europeo previo a la guerra en Ucrania, convirtiendo a Argelia en un centro neurálgico ineludible tras el veto al gas ruso y al Sahel en un corredor geoestratégico a asegurar. Quien controle ese tubo y a ello se emplea los EEUU para cautivar mercados, controla el precio de la calefacción en Europa; quien lo desestabilice, encarece la........
