El MV Hondius y la trampa de Granadilla: sacrificio colonial y asedio al Gobierno
La madrugada del 10 de mayo de 2026, el puerto de Granadilla se convirtió en el escenario de una operación que ya había dejado de ser sanitaria para transformarse en un tablero de ajedrez político. El buque de bandera neerlandesa MV Hondius, con 149 personas a bordo y un brote activo de hantavirus de la cepa Andes —la única variante con transmisión interhumana demostrada y una letalidad que puede alcanzar el 50 %—, solicitaba fondeo en Tenerife tras un periplo de cuarenta días que había sembrado el patógeno por tres continentes. Lo que sucedió en las horas previas a su llegada no fue una discrepancia técnica entre administraciones, sino la activación de un plan minuciosamente calculado para dejar al Gobierno de España en una soledad institucional absoluta. La Unión Europea y la OMS, tras una cadena de rechazos soberanos —varios Estados: Sudáfrica desentendiéndose y Cabo Verde explícitamente, se negaron a acoger el buque en sus puertos, prohibiendo, además Marruecos el uso de sus aeropuertos para un avión con señal de auxilio transportando contagiados —externalizaron el riesgo hacia la periferia meridional: Canarias recibió el buque que nadie quiso asumir en la metrópoli continental. Sobre ese riesgo ya impuesto, Fernando Clavijo, presidente de Canarias, y el Partido Popular, su socio de gobierno en las islas, no se limitaron a discrepar: tendieron, así lo pienso, una emboscada en comandita, aceptando aparentemente, en principio, el sacrificio sanitario de su propia tierra para intentar ejecutar después la desestabilización del Ejecutivo central. Ejecutaron con ello la doctrina que José María Aznar lanzó en 2023 como silbato para la jauría: «el que pueda hacer que haga». Canarias, una vez más, ha sido instrumentalizada como laboratorio de un sacrificio colonial de dos........
