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Nuevo diseño de la arquitectura institucional del plátano de Canarias

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09.10.2026

El sector platanero canario necesita con urgencia cambios viables en sus estructuras productivas, organizativas y comerciales. Estos cambios deben darle una posición más competitiva frente a la banana y más poder de negociación ante una distribución cada vez más concentrada. Si no los hace, corre un alto riesgo de desaparecer.

En el sector se habla mucho de subvenciones y poco del mercado y de su estructura institucional. Los acuerdos para consolidar o aumentar las ayudas públicas se toman con facilidad. Las iniciativas de integración y concentración, en cambio, son casi inexistentes.

No hay consenso para responder con eficiencia a la liberalización del mercado y a la concentración de la demanda en la gran distribución. Seguimos igual que hace cuarenta años, cuando el mercado peninsular era exclusivo del plátano. Las organizaciones de productores de plátanos (OPP) funcionan de hecho solo como vehículos administrativos para canalizar la ayuda del programa comunitario Posei. Algunas organizaciones profesionales agrarias reclaman reformas. Otras están más preocupadas por seguir recibiendo subvenciones para su funcionamiento y con ello rompen la unidad que necesita el sindicalismo agrario.

En 2022, Asprocan publicó el listado oficial de marcas comerciales de producto en verde amparadas por la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Plátano de Canarias: 114 marcas activas. Hoy se estima que todavía superan las 60. No hay mejor ejemplo de la dispersión del sistema comercial platanero.

Los intentos de fusión entre cooperativas y organizaciones de productores fracasan por los intereses particulares de algunas personas: gerentes, empleados, presidentes, miembros de consejos rectores y, a veces, socios que anteponen lo propio a lo común. El miedo a perder estatus, influencia o el puesto de trabajo, los intereses inconfesables en la distribución y las viejas rencillas forman parte del ecosistema platanero. A ello se suma la apatía crónica de muchos productores ante la falta de participación democrática real. Hay que reconocerlo.

La concentración de la oferta abarata costes, facilita la programación de la producción y homogeneiza la calidad que llega al mercado. En definitiva, mejora la competitividad frente a la banana, nuestro verdadero competidor. Pero no se avanza. Cada organización mantiene su propia estructura: almacenes de empaquetado, equipos de ventas, departamentos de calidad, gestión del transporte marítimo y terrestre. Son funciones que se duplican sin necesidad y nos hacen menos eficientes en costes que la banana. Es un suicidio.

Producto ganador con productor perdedor

El plátano de Canarias tiene una IGP reconocida por el consumidor peninsular y una identidad visual consolidada. Gana las pruebas de sabor frente a la banana. Además, tiene una notoriedad de marca que ya quisieran productos con presupuestos publicitarios muy superiores.

Eso le permite un precio de venta al público más alto que el de la banana. Pero ese margen superior lo capturan agentes distintos del productor, como confirma el Informe Especial 03/2026 del Tribunal de Cuentas Europeo, publicado el 26 de enero de 2026. Es la prueba de su débil posición en la cadena de valor. Se da así la paradoja del “margen comercial no razonable”. En momentos de sobreoferta, la distribución mantiene........

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