El código postal como destino: la brecha invisible de la infancia canaria
Canarias proyecta al exterior una imagen luminosa, casi idílica. Sin embargo, cuando se observa con atención la realidad de la infancia, esa postal se agrieta. Cuatro de cada diez niños y niñas viven en riesgo de pobreza o exclusión social. No es un dato anecdótico ni una mala racha estadística. Es la expresión de una fractura estructural que atraviesa el Archipiélago y que tiene una dimensión especialmente incómoda: la desigualdad territorial.
En Canarias, el código postal pesa demasiado. No solo determina el paisaje que se ve desde la ventana, sino las oportunidades reales a las que se puede acceder. Mientras en las áreas metropolitanas la pobreza se hace visible en la precariedad laboral o en la escalada del precio de la vivienda, en las zonas rurales y en las islas no capitalinas adopta una forma más silenciosa. Es una pobreza de acceso. No siempre se percibe a simple vista, pero limita trayectorias desde la primera infancia.
Para muchas familias de las medianías o de municipios alejados de los grandes núcleos, el problema no es únicamente la renta. Es la distancia. Distancia a un recurso de atención temprana, a un especialista en salud mental infantil o a una escuela infantil pública. Cada necesidad se traduce en desplazamientos largos, costes añadidos y una logística imposible para quienes ya viven en precariedad. Esta doble insularidad, geográfica y social, coloca a la infancia rural en........
