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Las ratas de Clavijo. Cuando el miedo se convierte en política también deja heridas

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18.09.2026

¿Se acuerdan de las ratas?

Durante unos días ocuparon titulares, tertulias, redes sociales y declaraciones políticas. Se convirtieron en el símbolo de una polémica que llevó a Canarias a las portadas nacionales e internacionales.

Y quizá convenga volver atrás.

No para hablar de ratas. Para hablar de miedo y de memoria.

Porque hubo un momento en el que desde Canarias se lanzaron mensajes que hicieron que muchos ciudadanos miráramos aquel barco de otra manera. Un barco que, de repente, parecía representar una amenaza para nuestras costas, nuestra población y nuestra seguridad.

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, fue uno de los principales protagonistas de aquella posición.

Y tenía derecho a estar preocupado. Por supuesto que sí. Un presidente tiene la obligación de preocuparse por la seguridad de sus ciudadanos, pero también tiene una responsabilidad extraordinariamente importante: medir sus palabras, porque cuando un ciudadano expresa miedo, expresa miedo. Cuando lo hace el presidente de una comunidad autónoma, sus palabras pueden convertirse en alarma.

Y ahí está, a mi juicio, el verdadero problema.

Durante aquellos días se habló de ratas que podían llegar a la costa y de riesgos que terminaron siendo descartados por los informes sanitarios. El Gobierno de España llegó incluso a ordenar la acogida del buque en Granadilla después de la oposición de Clavijo al fondeo.

El miedo encontró un altavoz institucional.

¿Cuántos tuvimos miedo? ¿Cuántos miramos aquel barco de otra manera? ¿Cuántos pensamos que estábamos ante una amenaza mayor de la que finalmente fue?

Y, sobre todo, ¿cuántos dejamos que aquel miedo cambiara nuestra manera de mirar a quienes viajaban en él?

Porque detrás de aquel barco había personas de 23 nacionalidades que no habían elegido enfermar ni convertirse en protagonistas involuntarias de una batalla política.

Conviene........

© Canarias Ahora