La búsqueda del aura de Yonathan y Jacobo: crispación y acoso en La Mareta
Como en veranos anteriores, durante el pasado mes de agosto se sucedieron varios episodios de crispación y acoso ante La Mareta, la residencia oficial de Costa Teguise en la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pasó unos días de descanso. Protestar es un derecho democrático, pero convertir la discrepancia en hostigamiento personal es otra cosa: es confundir la libertad de expresión con la licencia para importunar. Y hacerlo deteriorando deliberadamente la imagen de Lanzarote, con el propósito de arañar notoriedad política fuera de la isla, resulta todavía más irresponsable. Hay quien, a falta de proyecto, lleva un megáfono. Ocupa menos que un programa electoral y hace bastante más ruido.
Entre quienes más se han esforzado por sacar rédito de este clima sobresale el alcalde de Arrecife, Yonathan de León. Su sobreactuación parece destinada tanto a su parroquia política como a la pugna interna por el liderazgo del PP de Lanzarote, en la que cuenta con la cercanía del consejero del Cabildo Jacobo Medina. La agitación también le permite representar el papel de dirigente fuerte en un momento delicado, después de que la Fiscalía Provincial de Las Palmas presentara una querella por presuntos delitos de prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos y fraude a la Administración. Cuando el suelo tiembla bajo los pies, algunos suben el volumen de los altavoces.
El alcalde ha tratado de sobresalir incluso entre los sectores más exaltados de la extrema derecha, elevando el tono y multiplicando sus apariciones públicas como si estuviera en un casting permanente. Algunas coberturas televisivas, como la ofrecida por la televisión insular de Tenerife, que llaman canaria, han contribuido a convertir el aspaviento en espectáculo. Pero la desmesura no engrandece a quien la practica. Más bien delata la ansiedad de ser visto y la pretensión de medirse, a fuerza de decibelios, con un........
