La trampa de la ucronía
En abril se cumplirán dos años de una de las jornadas de movilización más amplias que ha vivido el archipiélago en décadas bajo el lema común “Canarias tiene un límite”. Dos años es tiempo suficiente para que el debate que aquella jornada abrió haya sido ya metabolizado, clasificado y devuelto a su sitio por el discurso dominante. Tiempo suficiente, también, para intentar entender por qué eso ocurre siempre. Por qué cada vez que una movilización de esa envergadura irrumpe en el espacio público, el poder encuentra la manera de reducirla, de quitarle filo, de convertirla en algo manejable. Y por qué quienes la protagonizaron terminan teniendo que defender no solo sus propuestas, sino su derecho a tenerlas.
El 20 de abril de 2024, decenas de miles de personas salieron a la calle en las ocho islas al mismo tiempo. Era una imagen poco habitual. Familias con niños junto a activistas experimentados, trabajadores del sector servicios junto a ecologistas, jóvenes que no encontraban dónde vivir junto a personas mayores que recordaban un archipiélago distinto. Las pancartas mezclaban consignas sobre la vivienda, el agua, el territorio, el turismo, la identidad. No era un movimiento uniforme ni pretendía serlo. Era algo más interesante, una confluencia de voces que, desde lugares distintos, estaban diciendo lo mismo, que el modelo, en mayúsculas, no funciona. Que tiene que haber otra manera.
La respuesta del poder fue predecible en su forma, aunque reveladora en su fondo. Antes incluso de que las manifestaciones terminaran, ya estaba en marcha el mecanismo habitual de reducir toda esa diversidad a nostalgia, tachar a quienes protestaban de románticos, de enemigos del empleo, de gente que quiere volver a un pasado que nunca existió. Es una operación que se repite con una regularidad que debería llamar la atención. Para entender por qué funciona hay que hacerse una pregunta incómoda.
Hace aproximadamente sesenta años, Canarias tomó —o más bien, le fue tomada— una decisión que marcaría todo lo que vino después. El turismo de masas, la construcción acelerada, la urbanización del litoral, la dependencia de un........
