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España puso a la selección argentina con los pies en la tierra

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25.07.2026

El fútbol siempre ha sido mucho más que un deporte. Es un espejo donde los países se enfrentan para ver sus éxitos y sus fracasos en la cancha. Y este ritual desata euforias, peleas y pasiones. Un Mundial de fútbol es un gran acontecimiento social que paraliza continentes, y desvía la atención de todo lo que está pasando en el planeta. Durante las semanas de los partidos baja la productividad, las oficinas quedan vacías, muchas personas toman vacaciones; y aumentan los vuelos a los países en donde se juegan los partidos. Solo para citar un ejemplo. El periódico mexicano «El economista» señaló: «Empresas en México perderán hasta 369 millones de dólares por baja productividad en el Mundial 2026». Es decir, todas las noticias como ruptura del alto al fuego, amenazas de bombardear centrales eléctricas, puentes, estaciones de trenes, advertencias de lanzar bombas nucleares tácticas etcétera; pasan a segundo plano.

En esta distracción masiva hay un caldo de cultivo para observar ciertas irregularidades que, gracias a los videos en internet, se puede ver una y otra vez. Y cuando la balanza de la justicia deportiva se inclina de manera sospechosa y reiterada hacia la selección de un país, entonces el fútbol deja de ser fútbol y pierde su esencia. Es decir, se transforma en un espectáculo manejado por una mano negra. Y uno se pregunta: ¿estamos asistiendo a un Mundial de fútbol, o a una coronación escrita de antemano? En este sentido, me voy a referir a la selección argentina. No opinaré absolutamente nada sobre el pueblo hermano de Argentina. Que no se malentienda. No pongo en tela de juicio la estructura, el sacrificio y la capacidad, de juego en conjunto, de los jugadores argentinos. Argentina ha sido tres veces campeón mundial de fútbol. Por lo tanto, merece respeto, admiración y un puesto en el pedestal más alto del mundo futbolístico. Tampoco voy a polemizar el asombroso talento de Messi. Aunque también hay que decir la verdad. El camino que ha recorrido la Albiceleste hasta las semifinales ha sido muy duro e incierto. Han sufrido las de Caín contra Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra. Y han ganado «a duras penas».

Lo que voy a cuestionar son los partidos que ha jugado la selección argentina en este Mundial. Voy a cuestionar el juego sucio de Messi, especialmente en el partido contra Cabo Verde. Voy a debatir el juego agresivo de otros miembros de la Albiceleste como también los favores que la selección argentina ha recibido por parte de la FIFA y de los árbitros. Otro aspecto a tomar en cuenta, es el amor platónico, del infame Giovanni Infantino, por Messi; ahora llamado «La princesa de la FIFA» en las redes sociales.

El denominado VAR (Video Assistant Referee), traducido al español como Árbitro Asistente de Video, no es una sola persona, sino un equipo de árbitros que están en una sala controlando las jugadas de un partido en tiempo real. Su función es asistir al árbitro en la cancha para evitar graves errores. Pero lo más importante de esta telaraña futbolística, tejida con hilos muy dudosos, es que todo el planeta ha visto las monumentales faltas ejecutadas por la Albiceleste. La FIFA se ha hecho de la vista gorda. Ante tal actitud, en las redes sociales, ha surgido una campaña llamada «Argentina out» (fuera Argentina). Un llamado para expulsar a Argentina del Mundial, en donde han firmado más de seis millones de personas (https://www.losandes.com.ar/deportes/una-peticion-expulsar-argentina-del-mundial-2026-ya-reune-mas-6-millones-firmas-n5998538).

Vayamos por partes: En el partido contra Cabo Verde, en el segundo tiempo Lionel Messi protagonizó una jugada desleal, y que desató muchos comentarios en las redes sociales. El incidente ocurrió en un tiro libre cerca del arco de Cabo Verde. Cuando el arquero Vozinha estaba armando la barrera y los jugadores caboverdianos no estaban preparados. De repente Messi, aprovechando el desorden, pateó la pelota. El árbitro no había dado el pitazo como señal. Vozinha que se encontraba mal ubicado, logró «volar» espectacularmente y atajó el gol.

Otra infracción, un jugador argentino tocó la pelota con la mano y el árbitro se volvió ciego, sordo y mudo. El capitán argentino también pisó fuerte la pierna y el talón de un jugador de Cabo Verde, pero el árbitro ignoró la falta. Otra anomalía, en una jugada un caboverdiano recuperó limpiamente el balón, pero el árbitro terminó cobrando infracción a favor del intocable Messi (https://www.instagram.com/reel/DaZFPnBOm2l/). Cuando terminó el partido, Messi guiñó el ojo al árbitro canadiense Drew Fischer. Un acto sospechoso nunca visto antes en la historia del fútbol.

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