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Lázaro Peña González: Esforzado paladín del movimiento obrero

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29.05.2026

Lázaro Peña González: Esforzado paladín del movimiento obrero

Autor(es): Pedro Antonio García

Así lo definió Fidel en la despedida de duelo del relevante líder sindical hace 52 años

A Lázaro Peña lo conocí una mañana de verano, a inicios de los 70. En aquella época estudiaba el preuniversitario, y acompañé a mi padre en una cobertura periodística a una asamblea de trabajadores. La masa allí estaba molesta con la administración, ausente incluso en la reunión, y la dirección sindical era incapaz de controlar la situación.

Alguien propuso la intervención de un invitado sentado dentro del público. Era de complexión fuerte, manos gruesas, vestía una camisa gris remangada, de las entonces llamada “de trabajo productivo”, y un pantalón de mezclilla de producción nacional, en cuyo bolsillo posterior sobresalía una libreta doblada. Con pasos seguros avanzó hacia el estrado.   

Sacó su cuaderno estrujado y dijo, más o menos, con voz ronca y entrecortada: “Hemos hablado con la administración, hemos dialogado con los obreros antes de la reunión y se ha podido sacar algunas conclusiones”. Comenzó a pormenorizar los problemas del centro y puso a discusión algunas soluciones, advirtiendo que solo serían eficaces si las emprendían colectivamente el sindicato, el Partido y la administración.

Convocó a esos compañeros quienes, según la administración, se pasaban el día hablando mal de todo, a llevar sus planteamientos a la asamblea general y en un ambiente fraternal, debatirlos allí. “Y hay que oírlos porque a veces esa gente tiene buenas iniciativas”, añadió.

Muchas veces se le oyó decir: “En las reuniones del sindicato es mejor que se hable, que siempre se discuta, que siempre haya opiniones, que se manifieste cada uno. Que se mantenga todo lo que históricamente ha dado fuerza al movimiento sindical de todas las épocas: el acatamiento de la voluntad de la mayoría por la minoría sobre la base de la explicación”.

Nació pobre en La Habana el 29 de mayo de 1911. De niño, Lázaro tuvo un sueño: ser músico, violinista. Hijo de una despalilladora de tabaco y huérfano de padre, en el contexto de una sociedad injusta, renunció desde muy temprana edad a los sueños y a la infancia para ganarse el pan.

Entró de operario en una fábrica de tabacos y a los 18 años ingresó al Partido Comunista. Como dirigente sindical de base organizó paros, sufrió cárcel, participó........

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