Nobleza obliga
María Victoria Valdés Rodda
María Victoria Valdés Rodda
Autor(es): María Victoria Valdés Rodda
Pensada antaño para conminar a la aristocracia europea a hacer justicia, el título de este texto, parafraseado, puede servir de llamado a las mujeres y hombres del mundo de buena voluntad para salvar a Cuba. ¡Es hora!, el barrio cubano, espera
La escalera es boca de lobo, pero debemos salir a la calle y, mientras mido los pasos para no caer desbocada, en eso tropiezo con un vecino al que le pregunto: “¿Cómo está la cosa?, Aquí, ¡Guapeando!, contesta, a lo que le riposto: No hay de otra”. Un breve diálogo también en sentido inverso, en el que él es quien asegura: “¡No hay de otra!”; en nuestro lenguaje coloquial significa que seguimos en la pelea. Sin embargo, ese tono semi triunfante varía de acuerdo a la realidad de cada individuo, aunque el entorno ambiental sin electricidad nos iguala. Sí y no.
Me prometí evitar los textos lastimosos sobre los apagones porque las redes sociales digitales están saturadas de ellos, mas sería una deslealtad hacia el barrio: Allí una saca cuenta de las horas sin poder lavar la ropa de la señora encamada que cuida con tanto cariño, otra se abanica toda fragorosa y no es de deseo sexual, más arriba un joven se desespera al filo de la irritación por no poder cargar el móvil y un par de niños preguntan cuándo vendrá la luz pues los espera su consola de juego, mientras que en la azotea alguien cuenta con lágrimas en los ojos sobre la operación de una prima casi a oscuras.
La ciudad llora… y yo........
