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Descifrando al “cara pálida” en clave china

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14.02.2026

Descifrando al “cara pálida” en clave china

María Victoria Valdés Rodda

María Victoria Valdés Rodda

Autor(es): María Victoria Valdés Rodda

Es vox populi las tensiones entre los Estados Unidos y China. Se afirma que de momento están contenidas. ¿Es ello cierto? ¿No hay peligros mayores? Vayamos a criterios autorizados  

Frente al Nuevo Año Lunar de China 2026, para quienes trabajamos ese país, es casi obligado conversar sobre su grandeza y sus desafíos. Las tantas aristas nos colocan en un mar de curiosidades y novedades. Sin embargo, ajustamos la mirada presente a la arena internacional.

  En minucioso intercambio con Eduardo Regalado Florido, especialista cubano del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), situamos en su verdadera dimensión la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense del pasado año, con la cual, a través de una dialéctica de exclusión, se incide en la República Popular China (RPCH), asunto a veces incomprendido en su esencia y que por ende genera muchas preguntas. Pero antes de entrar de lleno en el asunto, Regalado nos explica:

   -La publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de los Estados Unidos en noviembre de 2025 constituye un hito en la historia de la geopolítica, no por su capacidad de innovación diplomática, acaso por formalizar la transición de un imperialismo de expansión liberal a uno de exclusión estructural y hegemonía defensiva. Este documento emerge en un contexto en el que la hegemonía estadounidense experimenta un declive relativo frente al ascenso constante de potencias soberanas, lo que ha llevado a Washington a reevaluar sus estrategias de dominio mediante una retirada táctica hacia su retaguardia estratégica.

  “Esta doctrina no se percibe como un indicador de fortaleza, sino más bien como una respuesta defensiva destinada a resguardar la economía estadounidense mientras se procura la fragmentación del sistema internacional con el fin de obstaculizar el avance tecnológico y económico de la República Popular China. En un reciente artículo desglosamos esta estrategia como un proyecto de supervivencia imperialista que prioriza el transaccionalismo crudo y el desacoplamiento selectivo sobre el ‘orden basado en reglas´ que el propio Occidente pretendió liderar durante décadas.”

  Quisimos profundizar auxiliándonos del reputado experto pues el lector de Bohemia está familiarizado con sus conocimientos. He aquí varias interrogantes, colegiadas por ambos, aportadoras de mayores saberes:

 –¿Se trata de una recalibración bajo el declive estructural?

–Sí, el contexto en el que se gesta la ESN 2025 se caracteriza por una recalibración bajo el declive, motivada por el exceso de alcance estratégico y el agotamiento del modelo de intervención global. Tras un período de inestabilidad interna y fracasos en las políticas exteriores, la administración estadounidense proyecta una imagen de recuperación nacional que busca restaurar su fuerza mediante el aislamiento selectivo y el nacionalismo económico.

  “Las relaciones con China han experimentado una transición desde una competencia gestionada hacia una fase de exclusión estructural, en la cual Washington percibe que el tiempo para mantener su primacía se está agotando frente a los avances chinos en sectores clave de la Cuarta Revolución Industrial. El retraso sistemático en la publicación del informe, atribuido a debates internos sobre la agresividad comercial, refleja una tensión profunda entre pragmatismo económico y la línea dura estratégica que finalmente ha prevalecido como consenso de Estado.

  “Desde la perspectiva soberanista, el contexto internacional evidencia un desplazamiento del rol de policía global por parte de Estados Unidos, no por convicción pacifista, más bien debido a la limitación de su capacidad material y la necesidad de focalizar sus recursos en el territorio nacional. En tanto que China promueve mecanismos de conectividad global, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, Washington responde con un documento que prioriza la seguridad fronteriza y la protección de su mercado interno mediante la asfixia del otro.

   “En el contexto actual, las relaciones bilaterales han alcanzado su punto más bajo en términos de flexibilidad diplomática. Esta situación se atribuye a la interpretación que la administración estadounidense hace de cualquier avance del Sur Global como una derrota estratégica a los intereses propios de Estados Unidos. Percepción que ha contribuido a la creación de un ambiente de hostilidad, alimentado por un consenso bipartidista que identifica a China como la única potencia con capacidad sistémica para desafiar la arquitectura financiera y militar establecida tras la Segunda Guerra Mundial.”

–¿Estamos ante una continuidad o una ruptura? ¿es ello una metamorfosis de la estrategia de dominación?

–La ESN 2025 exhibe una dialéctica de continuidad y ruptura que revela la nueva naturaleza del poder estadounidense en el siglo XXI. La continuidad fundamental reside en la identificación persistente de China como competidor estratégico central y desafío sistémico más agudo para la primacía de los Estados Unidos. Se sostiene la premisa de que Estados Unidos debe contar con la capacidad militar más formidable a nivel global con el fin de asegurar su bienestar económico, ejercer su dominio y mantener su hegemonía. Estos factores han mantenido a la administración actual vinculada a las doctrinas establecidas en 2017 y 2022. En este sentido, se observa la persistencia en el empleo de medidas........

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