Con Fidel en todos los azares del heroísmo
Con Fidel en todos los azares del heroísmo
Luis Hernández Serrano
Luis Hernández Serrano
Autor(es): Luis Hernández Serrano
Así podría decirse de la lealtad, firmeza y obra del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez por el mismo camino de nuestro Comandante en Jefe en defensa de la Patria
Lamentablemente vuelve a tener vigencia el diálogo sostenido con el Comandante Ramiro en 1993, publicado en el bisemanario El Habanero, lo que justifica en parte reproducirlo completo ahora, sin quitarle ni una coma.
Frente a nosotros se encuentra un hombre que compartió con Fidel y Raúl el azar de cuatro domingos históricos: el 26 de julio de 1953 ante los muros del Moncada; el 15 de mayo de 1955, al salir del llamado Presidio Modelo en Isla de Pinos; el 25 de noviembre de 1956, al partir en el yate Granma rumbo a Cuba, y el 2 de diciembre de ese año, en el desembarco que fundó las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Es el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez: dirigente del Partido y del Estado, y fundador del Ejército Rebelde, junto a Fidel, Raúl, Camilo, el Che y otros combatientes y héroes legendarios.
Artemiseño de pura cepa, nacido el 28 de abril de 1932, hijo de obreros humildes –una despalilladora y un electricista de Artemisa. Desde su adolescencia sintió inquietudes contra la injusticia, la humillación, la mentira y los abusos.
Fue aglutinador de jóvenes de su localidad, los que con el tiempo se integraron en una de las células del movimiento revolucionario comandado por Fidel; entre ellos, Ciro Redondo y Julito Díaz, para citar solo dos héroes inmortales.
Con 18 años ya laboraba en Artemisa como aprendiz en una cuadrilla obrera de la denominada Compañía Cubana de Electricidad. Se hizo hombre junto a su padre, ayudándolo en trabajos de carpintería y en alguna que otra labor honesta con la que se buscaba la vida.
Sobresalió temprano por su espíritu rebelde; testimonio de ello es su activa vida como conspirador y luchador clandestino, y su participación en numerosas acciones, como cuando lanzó desde la calle un bombillo de 500 bujías lleno de chapapote contra un visible retrato de Batista exhibido en lo alto de un hotel con un indignante letrero grande: “Este es el hombre”. La dictadura tuvo que retirarlo enseguida para no seguir haciendo el ridículo.
Tras confesar que no le agrada mucho aparecer en entrevistas periodísticas, accedió a la solicitud de El Habanero y he aquí parte de sus recuerdos, aclarando nosotros ahora que, posteriormente, el domingo 20 de julio de 2014, este valioso testimonio de Ramiro se reprodujo también de manera íntegra en dos de sus páginas centrales, la 8 y la 9.
Ante el golpe batistiano
“Era ayudante de camionero, tirador de caña en el central Pilar, después Eduardo García Lavandero, cuando supe por Radio Reloj que algo ocurría, recuerda Ramiro.
“Más tarde, en el batey del ingenio, me enteré que Batista había dado un golpe de Estado. Le dije a Rolando, el chofer: no voy a trabajar más, me voy a luchar contra este tirano.
“No pensamos en verdad con criterio marxista-leninista y decirlo ahora sería una falsedad. Aunque debemos aclarar que entonces no éramos anticomunistas ninguno de los de mi grupo, y ya eso era un paso de avance.
“Tuvimos, sí, la claridad de saber que para combatir al dictador tendríamos que pelear contra el ejército que lo aceptaba y protegía en el poder usurpado por la fuerza, a espaldas del pueblo.
“Fuimos hacia el barrio y trabamos contacto con varios compañeros: Julito Díaz, Ciro Redondo, Rigoberto Corcho y otros. Nos reunimos en el portal de una bodega. Allí propusimos ir a ver a José Suárez (Pepe), miembro del Comité Nacional de la Juventud Ortodoxa, para que nos presentara a Fidel.
“Ya lo conocíamos........
