Lecciones de vigilia para Cuba y América
Lecciones de vigilia para Cuba y América
Autor(es): Amaya Rubio
Más de un siglo después, las alertas martianas sobre el deseo expansionista y la voluntad de dominación de Washington siguen siendo un llamado a la reflexión y la defensa de nuestra América
Tras su llegada a la Gran Manzana neoyorkina el 3 de enero de 1880, procedente de Francia, José Martí se ocupó de contactar con la emigración cubana y de leer ante ella, 21 días después, en el Steck Hall, un discurso que aún emociona, une y moviliza. Como al colonialismo de ayer, José Martí le sigue pareciendo al imperialismo de hoy un “hombre peligroso”, de ahí que cada proyecto contra Cuba sea esencialmente un proyecto contra su héroe mayor.
El peligro que representaba para la América la política expansionista imperial fue un desvelo martiano. El Apóstol comprendió la esencia de ese programa y alertó a los pueblos del Sur desde su experiencia reveladora en Nueva York. De ahí nacen sus escenas norteamericanas, que devienen obligatoria lectura para entender por qué, a la altura del siglo XXI, Estados Unidos sigue siendo una amenaza real a la seguridad, la armonía y el equilibrio de nuestros pueblos.
Esta enseñanza es la clave del antimperialismo martiano, ya que él vivió en Estados Unidos cuando emergía la formación de los monopolios industriales y dejó constancia de los peligros que correría la América si no hacía frente a la propuesta del Norte, cuyo propósito no era otro que la de incorporar nuestra región a su dominación imperial.
La idea del peligro que representaba (y representa hoy) el imperialismo es cardinal en uno de sus medulares textos. Desde el comienzo del ensayo Nuestra América, Martí alerta del peligro expansionista que acuñaba —“y le puede poner la bota encima”— el imperio del Norte a la aldea americana.
Esta advertencia lleva implícita una crítica a los pueblerinos que, por avivar su........
