Viaje al espacio mental del "Segundo Piso" de La Moneda
Si bien es legítimo que este espacio responda a criterios de estricta confianza o al diseño de una pauta sectorial, creemos que la confusión conceptual respecto a sus funciones resta rigor al debate y afecta la credibilidad institucional ante la opinión pública.
El segundo piso de La Moneda nunca estuvo tan transitado ni en el ojo público como los últimos dos meses de gobierno de José Antonio Kast. Este espacio imaginario de poder e influencia estratégica constituye el núcleo donde se diseña la pauta y la línea político-comunicacional del gobierno desde los días en que imperaba en él el sociólogo Eugenio Tironi. Como un duque en sus dominios.
Tras el fuego amigo que ha estallado desde las mismas decisiones del ejecutivo, las escuálidas vocerías de las ministras caídas en acción Mara Sedini y Trinidad Steinert y quizás nuevas acciones por venir, el Segundo Piso como espacio de confianza presidencial ha reverberado como los ecos de una catedral. Sin embargo, esta entelequia que no obedece a un espacio físico cumple la función de aglomerar a los “orejeros” del Gobierno y coordinar la consistencia discursiva entre la Jefatura de Estado, los ministerios y la ciudadanía como responsable final de muchos titulares de prensa.
Esta dinámica se remonta a los inicios de la transición democrática, en los tiempos de Tironi como el Rasputín de Patricio Aylwin, pude conocer de primera fuente cómo la Secretaría de Comunicaciones se nutría como el emisor de los canales menos institucionales desde este Segundo Piso. Eran tiempos donde el discurso simbólico era tan importante como la narrativa política que escapaba a borbotones........
