Del Mundial a Tierra del Fuego: la soberanía no se defiende sólo con mapas
Si Argentina hubiese ganado el Mundial, ¿qué habría pasado en el sur del continente? No lo digo solo por el fútbol, ni por el riesgo de los asados de celebración, sino por la dosis adicional de patriotismo que una victoria de esa magnitud habría despertado en nuestros vecinos.
La pregunta puede parecer una provocación, pero adquiere otra dimensión frente a las reiteradas declaraciones de altos mandos de las Fuerzas Armadas trasandinas sobre el extremo austral, a la creciente importancia estratégica del Estrecho de Magallanes y a un mundo donde las relaciones de poder vuelven a redibujarse entre Estados Unidos, China, Rusia y otras potencias.
En ese escenario, el extremo sur deja de ser la periferia del mapa: Tierra del Fuego, el Estrecho, el paso Drake y la proyección antártica vuelven a ocupar una posición central, y con ello también vuelve a primer plano una pregunta que en Chile solemos dar por resuelta: cómo ejercemos, en los hechos, nuestra soberanía.
Al ver desde el aire la Isla Grande, salta a la vista la extensión de una tierra escrita de bosque, llanuras, ríos oscuros y una tierra partida al medio por una línea que no se ve desde arriba pero que existe en cada tratado y en cada mapa: la frontera.
Tierra del Fuego tiene casi 48 mil kilómetros cuadrados. El 60% es nuestro, chileno, un territorio tres veces el tamaño de la Región Metropolitana (15.403km2), o similar a la Región de Los Lagos (48.584 km2). En ese sur extremo, 8.000 habitantes hacen patria en condiciones que la mayoría de los compatriotas no imagina.
Argentina, con quien compartimos la Isla Grande, tiene 190.000 habitantes. ¿Se imaginan? Once argentinos en un asado, eufóricos, abrazándose después de ganar la Copa del Mundo, cruzando la frontera con el corazón caliente de victoria, once argentinos por un chileno para recibirlos en varios kilómetros a la redonda. No es una exageración futbolera. Es una proporción que debería quitarnos el sueño.
El desequilibrio demográfico en Tierra del Fuego no es un dato estadístico, sino más bien es una fractura de soberanía que ningún gobierno ha decidido enfrentar en serio. Tres pasos fronterizos conectan ambos lados.........
