Cuando pagar dejó de ser lo habitual: la década crítica del CAE
Antes de seguir discutiendo el futuro del CAE, hay que mirar lo que sus propios datos ya muestran.
Antes de decidir qué hacer con el CAE, conviene mirar algo más básico: cómo se están comportando quienes ya le deben al sistema. En la discusión pública abundan las consignas sobre condonar, reemplazar o cobrar mejor, pero pocas veces se parte por el dato más concreto: la situación de pago de los deudores, registrada cada año. Esa trayectoria muestra cómo respondió realmente el sistema cuando sus beneficiarios entraron a situación de pago al egresar o desertar.
En 2015, seis de cada diez deudores activos estaban al día y apenas un 15% tenía su garantía ejecutada por no pago. Diez años después, solo el 31% está al día y el 58% ya tiene la garantía ejecutada. El CAE pasó de tener una mayoría de beneficiarios cumpliendo regularmente, con una alta tasa de morosidad, pero aceptable relativamente, a una mayoría con garantía ejecutada.
Y no se trata solo de quienes abandonaron sus estudios: incluso esto ocurre entre los egresados, los que estaban al día cayeron de 70% a 35% y los con garantía ejecutada subieron de 9% a 52%. Terminar la carrera tampoco está asegurando, en la práctica, una trayectoria regular de pago.
Este deterioro no ocurre en el vacío. El sistema estuvo acompañado por circunstancias que fueron preparando el terreno para el comportamiento que vemos hoy. Una de ellas es la........
