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Manual de ocupación: imperialismo ruso y la "historia verdadera" de Ucrania

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09.09.2026

La historia es también un campo de batalla y el anuncio de la Sociedad Histórico-Militar de Rusia de que prepara un “libro de texto veraz” sobre la historia de Ucrania lo demuestra con particular claridad. El volumen, que será elaborado en Moscú, pretende explicar la “unidad del pueblo de la Antigua Rus” y el supuesto surgimiento del “ucranismo”, incluso para los escolares de los territorios ocupados por Rusia. No es una iniciativa académica inocente: es la continuación de una disputa por definir quién tiene derecho a contar la historia de Ucrania.

La entrevista a Ewa Thompson, “Revelando el imperialismo paneslavo ruso”, incluida en Descubriendo Ucrania. Su pueblo, su historia y su cultura, ofrece un marco especialmente útil para entender esta operación. Thompson, profesora emérita de Estudios Eslavos en Rice University y autora de Imperial Knowledge: Russian Literature and Colonialism, analiza cómo Rusia ha construido durante siglos una narrativa histórica y cultural destinada a justificar su expansión.

Uno de los puntos centrales de Thompson es la necesidad de desconfiar de la idea de que los pueblos eslavos forman naturalmente una comunidad política. Que rusos, ucranianos, polacos, checos o serbios compartan una familia lingüística no significa que compartan la misma cultura ni la misma historia y que sus experiencias políticas fueron distintas y, en muchos casos, antagónicas.

Esta diferencia resulta particularmente importante en el caso de Ucrania y Bielorrusia. Mientras Moscovia permaneció durante siglos bajo el dominio mongol, buena parte de los territorios ucranianos y bielorrusos se integraron en el mundo lituano y posteriormente en la Mancomunidad Polaco-Lituana entrando en contacto con otras tradiciones políticas y jurídicas, incluida una concepción distinta de la organización estatal y de las libertades individuales.

La historia posterior tampoco fue uniforme. El este de Ucrania quedó progresivamente bajo dominio ruso desde la segunda mitad del siglo XVII, mientras que los territorios occidentales no estuvieron bajo control de Moscú hasta la Segunda Guerra Mundial. La diversidad histórica, por tanto, no es una anomalía reciente sino que forma parte de la propia formación de Ucrania.

El paneslavismo ruso transforma esa diversidad en una amenaza. La familia lingüística se convierte en destino político y la historia compartida en argumento para negar la........

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