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La transición ha muerto

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14.07.2026

La muerte de Enrique Krauss, el ministro del Interior más importante de la transición entre la dictadura de Pinochet (y sus aliados militares y civiles) y la reconstrucción parcial de un sistema democrático, marca el fin de toda una época. La transición ha muerto hasta como añoranza.

El ministro de Aylwin

La muerte de Enrique Krauss Rusque ha generado páginas de elogios para él en la prensa escrita (digital y de papel) y muchas palabras en radios y televisión. Es indudable que, como lo recuerda Jorge Burgos en una sentida crónica testimonial, no puede dejarse de lado el hecho de que Enrique ha sido el único Ministro del Interior que duró todo un periodo presidencial (cuatro años en este caso) después del gobierno de Jorge Alessandri, en el que Sótero del Río permaneció todo el sexenio.

Es cierto que es un mérito que se haya podido mantener en épocas revueltas, pero también hay que tener presente que eso correspondía al estilo de Patricio Aylwin, a quien no le gustaba hacer cambios en sus equipos. Casi todos sus ministros permanecieron los cuatro años en funciones, salvo quienes renunciaron para asumir candidaturas parlamentarias u otras tareas. Aylwin entendía que el primer gobierno después de Pinochet debía dar estabilidad.

Hombre de trayectoria

Krauss había tenido una trayectoria intensa de vida militante en la Democracia Cristiana y aunque algunos lo recuerdan falangista, otros sostienen que venía de la vertiente del Partido Conservador Social Cristiano que se fusionó con la Falange Nacional en 1957. Siempre creí más en esta versión de origen, al ir conociendo su pensamiento que era más bien conservador.

Eduardo Frei Montalva lo destacó muchísimo como Subsecretario del Interior y luego como Ministro de Economía. Era parte de los personajes más jóvenes que trabajaban con él. Dejó el Ministerio para asumir la conducción de la campaña de Tomic, respondiendo al gesto del candidato (y de Benjamín Prado presidente del PDC) quien lo llamó con la intención de establecer un nexo con el gobierno de su camarada Frei que no veía con simpatía la campaña de Tomic. Eran los tiempos distantes entre los líderes de la Democracia Cristiana.

Conoció el Congreso Nacional por dentro tanto en su calidad de funcionario como posteriormente como diputado en momentos muy distintos, siempre........

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