En Estado de Emergencia ético
La emergencia de Chile no es económica o política, sino ética. Jueces, gendarmes y, lo más grave, funcionarios de Carabineros y de las Fuerzas Armadas en servicio activo organizan, cometen y facilitan delitos. Entre los que tienen por misión mantener la seguridad de los habitantes del país, abundan los criminales. Y mientras esto sucede, los delincuentes campean en sus territorios.
Cuando se habla de que vendrá un gobierno de “emergencia”, lo que se quiere decir es que el país está en una situación difícil que debe ser afrontada con medidas urgentes y perentorias.
La palabra misma, sin matices políticos intencionados, es definida por el diccionario como una “situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata. Urgencia, perentoriedad, necesidad, premura”.
Chile ha vivido una serie de situaciones de “desastres” que deben ser enfrentados desde la autoridad y los actores sociales, con acciones inmediatas. Por ejemplo, los frecuentes terremotos –a veces acompañados de maremotos–, los temporales, las sequías prolongadas.
Cuando suceden esos desastres (repito intencionalmente la palabra), las autoridades reaccionan y la sociedad civil genera respuestas solidarias. Recuerdo que, a mis doce años, cuando ocurrieron los terremotos de Concepción y de Valdivia los días 21 y 22 de mayo de 1960, escuché con atención por primera vez la palabra solidaridad.
La Radio Minería encabezó una “Cadena de la solidaridad”, que conectaba radios a nivel nacional, para intentar mantener comunicado al país. Del terremoto valdiviano derivó una “situación de peligro”, cuando el Lago Riñihue amenazaba con inundar la zona con el riesgo de provocar la desaparición de la ciudad y de muchas localidades que estaban en la ruta de esas aguas. Una operación de trabajo prolongado, intenso, bien organizado e inteligente, con ingenieros civiles y militares y cientos de voluntarios, que tomó mucho tiempo, solucionó el problema y evitó la tragedia.
Los incendios también representan emergencias, tanto en el sentido de peligro como en el de desastre. Siempre los ha habido, especialmente en zonas urbanas. Por eso existen quienes tienen como misión apagarlos y controlar sus efectos: los bomberos.
En los últimos 50 años han aumentado los incendios forestales, particularmente en las zonas de plantaciones de pinos y de eucaliptus, especies ambas que, por sus propios componentes, están expuestos a estos acontecimientos. Por eso se producen con mayor frecuencia estos eventos en las plantaciones que en los bosques de árboles nativos. Si bien hay causas naturales que hacen reaccionar las características inflamables de estas especies, la mayor parte de los incendios se originan en causas humanas. Intencionales o por error.
Existe además –en la constitución de Pinochet y en las anteriores– el “Estado de Emergencia”, como una situación que declara el Presidente de la República “ante grave........
