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Cuando estalle la guerra...

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16.06.2026

En diversos artículos he planteado que lo que sucede en los países en los que ha triunfado la ultraderecha es parte de un plan bien articulado para hacerse del poder total y, en la medida que se les permita, no volver a soltarlo manteniendo una apariencia democrática. Esto, que se quiere reproducir en muchos lugares ya se vivió durante el siglo XX en varios países. Es un plan que contempla la guerra donde gobiernan otras tendencias, con cualquier argumento. Es el predominio de la intolerancia y el irrespeto de los derechos humanos.

Las posiciones más extremas se han ido abriendo paso en todo el mundo, una de cuyas manifestaciones más controvertidas y simbólicas es la del Perú actual. Una de ellas va a ganar, pero tendrá en contra a la otra mitad del país que votó en las elecciones, porque las diferencias entre los votos obtenidos por uno y otro candidato son bajísimas. Y habrá, además, casi un cuarenta por ciento del electorado que no participó en el proceso y que se sentirá con la libertad de ir inclinando la balanza política en los distintos momentos.

Es algo parecido a lo que pasará en Colombia, cuya segunda vuelta electoral es en pocos días. Desde mi punto de vista, cualquiera de los extremos representa la sutil aceptación de una ruptura democrática porque, lisa y llanamente, considera a la otra como indigna de gobernar.

Desprecio, faltas de respeto, mentiras y exageraciones (en Chile se le llamó metáfora o hipérbole) que van mostrando una opción de intolerancia por los pensamientos ajenos. Con un voto más, quienes asumen y ejercen el gobierno están dispuestos a imponer esa exiguas mayorías en las decisiones acerca de lo que ellos estiman mejor para el país. Lo que importa es ganar e imponer los criterios propios.

Así lo vemos hoy en Chile, donde la ley miscelánea puede ganar por muy poca diferencia en el Congreso Nacional y las autoridades han dicho que basta con........

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