La "elección mutua" es el nombre nuevo de un problema viejo
Hace once años Chile decidió que ningún colegio podía elegir a sus estudiantes. Entrevistas a los padres, compromisos de adhesión, pruebas de admisión: todo eso se eliminó porque la evidencia era clara. Un estudio de Contreras, Sepúlveda y Bustos, publicado en 2010, había documentado cómo esos instrumentos, sin decirlo nunca explícitamente, funcionaban para quedarse con los estudiantes más convenientes y dejar fuera a los que el sistema consideraba más difíciles de educar. El proyecto de ley que hoy discutimos en el Congreso la vuelve a abrir, con un nombre más amable: elección mutua.
No me voy a hacer cargo aquí de si el mecanismo completo es una buena o mala idea. Esa discusión de fondo ya la está dando la oposición con el Informe de la Mesa Técnica, y es legítima. Lo que quiero decir es algo más acotado y, creo, más urgente: exista el mecanismo que exista, ningún niño puede quedar fuera de un colegio por tener autismo, por pedir apoyos, o por no recibir a tiempo los cambios que necesitaba.
Porque eso es exactamente lo que este proyecto, tal como está redactado, permite que ocurra.
El texto repone entrevistas a los........
