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Boric: ¿Último engaño "centroizquierdista"? (I)

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09.04.2026

"Es más fácil engañar a la gente, que convencerla de que ha sido engañada" (Mark Twain)

Desgraciadamente la dictadura de Pinochet fue seguida por una democracia nominal que ha legitimado, consolidado y profundizado el modelo neoliberal impuesto con extrema violencia por aquella. En ello tuvo un rol clave la coalición de partidos proclamadamente de centroizquierda (“Concertación de Partidos por la Democracia”) que gobernó Chile entre 1990 y 2010.

En efecto, su principal ideólogo, el DC Edgardo Boeninger, reconoció crudamente en un libro escrito en 1997 (Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad, Edit. Andrés Bello, Santiago) que “a fines de los 80” su liderazgo llegó a una “convergencia” con el pensamiento económico de la derecha, “convergencia que políticamente el conglomerado opositor no estaba en condiciones de reconocer” (p. 369). Agregando que “la incorporación de concepciones económicas más liberales a las propuestas de la Concertación se vio facilitada por la naturaleza del proceso político en dicho período, de carácter notoriamente cupular, limitado a núcleos pequeños de dirigentes que actuaban con considerable libertad en un entorno de fuerte respaldo de adherentes y simpatizantes” (pp. 369-70).

Es decir, diplomáticamente Boeninger reconoció que dicho liderazgo efectuó un gran engaño al pueblo que lo había elegido creyendo en sus concepciones de sustitución del modelo económico impuesto por la dictadura. Y para lograr que sus bases siguiesen creyendo en él sin darse cuenta de su derechización, la Concertación llegó a un acuerdo de Reforma Constitucional con la derecha y con Pinochet en 1989, por medio del cual le regalaba literal y solapadamente la inminente mayoría parlamentaria que conseguiría el futuro presidente Patricio Aylwin.

Solapada, porque el acuerdo fue respecto de 54 reformas –la generalidad de ellas positivas- que se plebiscitarían como un todo y dónde la crucial que veremos no fue conocida prácticamente por nadie: la que modificaba los quórums para aprobar las leyes ordinarias.

En efecto, obviamente pensando en un triunfo de Pinochet en el plebiscito de 1988, la Constitución de 1980 original (Artículo 65) planteaba que bastaría con tener mayoría absoluta en una cámara, y un tercio en la otra para lograr dicha aprobación.

Esto lo habría obtenido con seguridad la derecha de haber triunfado Pinochet en el plebiscito, ya que con el sistema binominal era claro que hubiera logrado el tercio de la Cámara de Diputados; y dada la existencia de los 9 senadores designados directa o indirectamente por el mismo Pinochet -y que el resto de los 26 se elegían binominalmente por cada una de las entonces trece regiones- habría tenido demás la mayoría absoluta en el Senado, pese a ser, con casi total seguridad, minoría electoral. Pero, dada su pérdida en el plebiscito y la inminente elección como presidente de Patricio Aylwin, se dieron cuenta que ese prospecto ¡también habría favorecido a la Concertación y su gobierno!

Lo anterior, porque a diferencia de la derecha, su clara mayoría electoral se habría reflejado en la obtención........

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