Marzo también nos vuelve a sentar en el pupitre
Involucrarse es asistir a reuniones, preguntar por la convivencia, interesarse por la formación emocional. Y también es preguntarse con honestidad: ¿estoy presente o solo estoy cumpliendo?
Siempre he sentido que marzo no es solo el mes en que los niños vuelven a clases. Marzo también nos vuelve a sentar a nosotros, los padres, en el pupitre.
Y no me refiero solo a la lista de útiles, a las filas en la librería o a la logística casi militar de los primeros días. Me refiero a algo más íntimo. Más silencioso. Más emocional.
Porque mientras ellos estrenan cuadernos, nosotros estrenamos preocupaciones. ¿Estará bien? ¿Se sentirá seguro? ¿Hará amigos? ¿Se adaptará? ¿Lo estaré haciendo bien?
Marzo, al menos para mí, siempre trae esa mezcla extraña de ilusión y nerviosismo. Queremos que todo resulte, que el año fluya, que nuestros hijos estén tranquilos. Y, al mismo tiempo, cargamos nuestro propio........
