El orgullo de Gonzalo y la rajada de Mbappé
Noche muy complicada.- Ir al Bernabéu sin motivación clasificatoria alguna es muy duro de asumir para un madridista. En aquellas cinco Ligas maravillosas de la Quinta del Buitre (¡todas consecutivas!), lo habitual era celebrar el alirón en torno a esta jornada. Íbamos sobrados a los lomos de los golazos de Hugo Sánchez, la magia de Butragueño, el fútbol de seda de Martín Vázquez, el estilazo imperial de Míchel con sus roscas diabólicas y el ardor guerrero de Rafa Gordillo por la banda izquierda. Pero también es verdad que ese equipo no logró ganar nunca la Copa de Europa y aun así siempre estará en el santoral del madridismo militante. Por eso, lo de esta noche, vísperas de San Isidro, era un trago amargo por el que había que pasar. De hecho, mucho mérito que hubiera más de 62.000 aficionados en las gradas pese al puente y la que está cayendo en la semana convulsa, con Florentino Pérez saliendo dos veces en 24 horas para amortiguar la tensión ambiental. Tiempos complicados que se suavizarán........
