La capitanía indiscutible
Una de las primeras decisiones de Luis de la Fuente cuando dio el salto a seleccionador de la absoluta fue nombrar capitán, para sorpresa de todos, a Mikel Oyarzabal. El gesto de fidelidad a un jugador de su guardia con el que creó lazos irrompibles en las categorías inferiores, lejos de ser un motivo de orgullo para sacar pecho en público, se convirtió en un marrón para un delantero asociado a la prudencia y la sensatez.
A los tres jugadores que portarían el brazalete por número de partidos con España, como era costumbre hasta entonces, se sumaba un cuarto por decisión técnica. No le correspondía. Por entonces era el sexto con más encuentros. Dentro, convivía con Dani Olmo y Nacho Fernández,........
