Envidia mundial
Hay una gran diferencia entre alcanzar la cima y aprender a vivir en ella. Y nuestra selección sabe ejecutar ambas a la perfección. Dieciséis años después de conquistar su primera estrella, ha regresado al lugar que siente le pertenece por fútbol, talento y una competitividad que comienza a resultar desesperante para sus rivales. Somos el espejo en el que todos se miran. La selección envidiada. Y lo mejor es que nunca parece satisfecha.
La defensa de la primera corona mundial no estuvo a la altura de la dimensión de los futbolistas de la generación de oro del fútbol español. Un empate sobre la hora ante México, con David Silva........
