Una renuncia estructural y un milagro que da que pensar
Fue una abstención deliberada. Las carencias en la salida de balón del Madrid y la presión hombre a hombre de Gasperini movieron a Mourinho a saltarse el centro del campo y apelar a un juego directo que desfiguró todavía más la pauta creativa de su equipo. Una renuncia estructural que partió de la decisión de prescindir de Güler e, incluso, de Bernardo Silva, misteriosamente desaparecido. Dejar a un lado a tus dos futbolistas de mayor capacidad en la construcción no parece un buen negocio. Mourinho se corrigió después, la actitud cambió y el milagro fue posible. Lo excepcional está en la genética del Madrid.
La apuesta inicial solo podía ser fallida, salvo que la inspiración individual y la rebeldía acudieran en auxilio, como así fue. Durante dos tercios del encuentro, el Madrid se vio superado por una Roma sin complejos, meticulosa en su trabajo sin balón y con futbolistas con conciencia social y fe en las directrices de su entrenador. Para el equipo........
