Los años de adolescencia y la “ultraizquierda”
En los años 70 y 80 del siglo pasado era de lo más común convivir con los sectores llamados de ultraizquierda, entre consignas incendiarias, una botella con mecha de trapo en su bolso, alguna documentación torpemente forjada y algún círculo de estudios absolutamente indigesto, se les veía convivir. Fetiches que rayaban en lo religioso y un multigrafo obtenido quien sabe de qué forma y lecturas dignas de algún texto inquisitorial, la batalla era por quien era más stalinista o quien saltaba más alto a la hora de gritar en la calle.
Pero se les veía como parte de la flora política que abundaba en esos días, los nombres era de por sí dignos de un vademécum cuyo único medicamento para cualquier mal era la eterna receta de la toma del poder político e implantar la dictadura del proletariado, algo que los unía a todos era que ninguno había trabajado en su vida, todos eran aspirantes a burócratas, cosa que ya dejaron de ser para volverse verdaderos burócratas.
Eran chicos y chicas que vivían entre una y otra refriega, entre lanzar una piedra y escribir en alguna pared “preparase para los enfrentamientos, contra la represión piedra, plomo y candela, violencia de los ricos, violencia de los pobres”. Existía una........
