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Tomar posición frente a la coyuntura petrolera derivada del acuerdo energético Trump-Rodríguez

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Tomar posición frente a la coyuntura petrolera derivada

del acuerdo energético Trump-Rodríguez

A la memoria de Vladimir Aguilar

1.- Ciertamente, el diputado Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, no nos tuvo piedad. En su fracasada búsqueda para que el reciente acuerdo petrolero firmado, ilegal e inconstitucionalmente, por la encargada de la presidencia, Delcy Rodríguez, con el gobierno estadounidense, no suscitase el rechazo que ha logrado levantar, en su intervención del 1 de septiembre en la Asamblea Nacional dijo, con sus palabras, dos cosas básicas: que los que han soñado con que ese petróleo se quedara bajo la tierra, pueden irse cayendo de esa mata de mamón, porque lo que viene es producción petrolera. Y que, a quienes pretendan robarse un solo dólar, figurativamente, ojo que esto es clave, porque levantó el dedo índice para puntualizarlo, figurativamente, les quemarían las manos y los meterían en la cárcel.

Por un lado, lo que, subliminalmente, el diputado Rodríguez nos informó, es que hay manadas de “Alejandros” Betancourt pendientes de lo que salpique del “convenio energético”. Mala pero creíble noticia. Tiene rato pasando. Desde mucho antes que “el gobierno anterior” nombrara a Tareck El Aissami como el Zar de la energía y las finanzas públicas.

Por otro, sin salirnos de este aspecto de la intervención del diputado Rodríguez, nos asalta la tentación de una simple regla de tres: Si por la pretensión de robarse un solo dólar, figurativamente, les quemarían las manos a los ladrones de la próxima “bonanza” petrolera.

(¡Qué fascinación por la tortura!) ¿Qué le quemarían, figurativamente, a Tareck El Aissami, ex vicepresidente de Venezuela para el Área Económica, al Cnel. Antonio Pérez Suárez, ex vicepresidente de Comercio y Suministro de PDVSA, y a Joselit Ramírez, ex Superintendente Nacional de Criptoactivos, “del gobierno anterior”, por el desvanecimiento, la difuminación, el desvío, la sustracción, la desaparición en el ciberespacio, de 21.000 millones de dólares, producto de la venta de petróleo que es propiedad de todo el pueblo de Venezuela?

Soy consciente de hacer este planteamiento tras la denuncia de los abogados de Tareck El Aissami, sobre una desaparición forzada de su defendido. Le negaron la visita familiar y no se supo más de él. Tomamos nota de los crecientes rumores sobre su presunta muerte, y consigno mi rechazo a una exhibición tan obscena de tiranía como la que está implícita en desaparecer a un preso del conocimiento de sus familiares y abogados. Nos asiste plenamente el derecho a creer que se está silenciando a Tareck El Aissami. Los 21.000 millones de dólares no aparecen y parece que no le importaran a nadie, como si no hicieran falta, pero lo peor es que lo único que está oculto no son los 21.000 millones, y que saber demasiado pudo ser una fortaleza que se convirtió en amenaza para él.

La otra advertencia del presidente del Poder Legislativo es una oportunidad que no pienso desaprovechar. Alude a los destinados a caerse de una figurativa mata de mamón por creer que el petróleo se iba a quedar bajo la tierra.

Creo que no soy el único en creer que la Venezuela del siglo XXI, ni debe ni tiene por qué diseñarse, como lo que les encanta decir a Delcy Rodríguez y a María Corina Machado, como un “hub” energético para el resto del universo. La estación de servicio de toda la bolita del mundo. Asumo la responsabilidad de creer que no es para nosotros el destino de mina que nos impuso la colonialidad del poder desde 1492. Los que reivindiquen a la mina, como lo único posible, que se anoten. Que digan después que se hace con la sopa de mercurio que es el río Caura, el tercero del país después del Orinoco y el Caroní. Pero dado el tono fustigador del diputado presidente del Poder Legislativo, Dr. Jorge Rodríguez, a los ilusos, candidatas y candidatos a caerse de la figurativa mata de mamón, que creyeron que ese petróleo se iba a quedar bajo la tierra, le digo que sí, que existimos. No sé si todos los que quisiéramos que la mayor parte de las reservas petroleras de Venezuela se quedaran bajo la tierra lo hagamos por las mismas razones, y me parece poco probable, pero en todo caso, me apresuro a aclarar la perspectiva en la que me inscribo.

Somos quienes creemos que es una grosería grotesca decirle a un país, con un siglo de experiencia petrolera, que ahora sí, con la........

© Aporrea