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Guerra en Ucrania: Por qué la manipulación mediática es el mayor obstáculo para una paz viable

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04.03.2026

La tragedia que hoy consume a Ucrania no es un evento fortuito ni un estallido de maldad repentina, sino el resultado previsible de décadas de decisiones políticas erróneas y una manipulación mediática sistemática que ha preferido la confrontación a la seguridad colectiva. Para comprender cómo llegamos al borde de una posible guerra nuclear y al desmoronamiento del orden internacional, es imperativo desmantelar la narrativa simplista de «buenos contra malos» que domina el discurso occidental. Esta historia comienza verdaderamente al final de la Guerra Fría, un momento de esperanza en el que se pudo haber construido una arquitectura de seguridad europea inclusiva, un «hogar común» que integrara a Rusia en lugar de alienarla. En 1990, durante las negociaciones para la reunificación alemana, líderes como Helmut Kohl y Hans-Dietrich Genscher aseguraron a Mijaíl Gorbachov que la OTAN no se expandiría «ni una pulgada» hacia el este. Este compromiso fue la base sobre la cual la Unión Soviética aceptó una Alemania unida, entendiendo que su propia seguridad no se vería amenazada por el avance de una alianza militar hostil hacia sus fronteras. Sin embargo, esta promesa fue traicionada casi de inmediato por un triunfalismo estadounidense que, imbuido de la idea de ser la única superpotencia, buscó no la paz, sino la hegemonía global.

Durante la década de 1990, mientras figuras como Jeffrey Sachs asesoraban a Polonia y Rusia en su transición económica, quedó claro que Occidente tenía agendas muy distintas para cada uno: mientras a Polonia se le brindó apoyo para estabilizarse, a Rusia se la dejó sumirse en una crisis profunda, demostrando un desinterés deliberado por su estabilidad interna. En este contexto, la doctrina estadounidense, articulada por estrategas como Zbigniew Brzezinski, veía a Rusia no como un socio, sino como una potencia que debía ser reducida a una categoría de tercer nivel, incluso sugiriendo su fragmentación en múltiples estados confederados para asegurar que nunca volviera a desafiar el dominio de Washington. Esta mentalidad de «juego de suma cero» impulsó el inicio de la expansión de la OTAN en 1993, ignorando las advertencias de diplomáticos veteranos como George Kennan, quien predijo en 1998 que este movimiento provocaría una reacción defensiva rusa que los defensores de la expansión usarían luego para justificar más agresiones, creando un círculo vicioso de hostilidad.

El punto de inflexión definitivo ocurrió en la cumbre de la OTAN en Bucarest en 2008, cuando, bajo una presión imprudente de la administración de George W. Bush, la........

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