El mito de la cancha neutral: el deporte global como trinchera geopolítica
Retomando después de una breve pausa por motivos de salud, afilo de nuevo mi lápiz, inmensas gracias a mis lectores
Más allá de su dimensión recreativa a escala internacional, el deporte de alto rendimiento opera como una lucrativa industria y un eficaz instrumento de influencia geopolítica a través del soft power. Este concepto, acuñado por Joseph Nye, define la capacidad de un Estado para persuadir y resultar atractivo geopolíticamente mediante intangibles como la cultura, la reputación y el modelo social, sin recurrir a la fuerza militar. En consecuencia, resulta previsible que diversos Estados busquen intervenir en el desarrollo de estas competiciones, desmontando la premisa de que representan escenarios neutros, desvinculados de la dinámica política y regidos de manera exclusiva por el mérito; y que los organismos que rigen el deporte global no sean jueces imparciales, sino actores que pueden ser alineados, manipulados y cohesionados en medio de las tensiones del mapa geopolítico.
La discrecionalidad del Comité Olímpico Internacional (COI) al aplicar sus normas deja al descubierto un doble rasero. Por un lado, el organismo mantiene suspendido al Comité Olímpico Ruso por haber absorbido las instituciones deportivas de las regiones en disputa de Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporiyia, lo que desencadenó su exclusión de los Juegos Olímpicos de París 2024. En contraste, el COI ha rechazado reiteradamente sancionar a Israel por el genocidio en la Franja de Gaza, escudándose en un formalismo técnico al argumentar que el comité israelí no ha interferido en la jurisdicción del Comité Olímpico Palestino ni en sus fronteras olímpicas.
De forma similar, el COI y el Consejo Olímpico de Asia han ignorado los reclamos de Irán para sancionar a Estados Unidos e Israel por violar la Tregua Olímpica tras las acciones militares iniciadas a finales de febrero de 2026, las cuales provocaron la muerte de atletas -incluyendo a jugadoras adolescentes de voleibol- , directivos deportivos y la destrucción de infraestructura deportiva.
Sin embargo, la exclusión de delegaciones es solo una cara de la moneda; la otra es la lucha por el control de las reglas del juego mediante la regulación del dopaje. A escasos meses de los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina, la tensión entre Estados Unidos y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA por sus siglas en inglés) ha alcanzado un punto crítico. Washington busca congelar sus aportaciones de casi cuatro millones de dólares anuales hasta que la WADA se someta a........
