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Adiós camino de ladrillos embusteros

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31.01.2026

"El camino es duro, difícil, pero es el camino"

Argimiro Gabaldón

Preludio

No conviene, bajo ninguna circunstancia, olvidar que la guerra es la guerra.

Ya sabemos, ya nos lo han repetido mil veces (cifra que hacía sonreír con malicia a Goebbels): la guerra es cognitiva, es mediática, el campo de batalla es el cerebro. Pero afuera del ámbito cerebral y mediático incursionan, asesinan cien personas y antes, para caldear los ánimos, asesinan a otras cien personas en el Caribe, secuestran a nuestro presidente y a su esposa que por lo demás es funcionaria y dirigente política. Entonces valdría agregar que la guerra también es física, cruel, llena de cadáveres, mutilaciones, un sangrerío; la guerra es prepotente, repulsiva, dolorosa y, sumamente importante para entender tanto desaguisado: siempre será, sean las circunstancias que sean, una acción que expresa el poder, por el poder y para el poder. En otras palabras, es la misma guerra de cuando la estupidez se expresaba a palos, piedras y mordiscos.

Primera parte

Un orate no hace montaña, ni destruye un país. Pero lo precede una montaña y hay muchos países destruidos.

Cuando digo que Trump no es el problema, no estoy incursionando únicamente en la "batalla de las ideas"; estoy incursionando, también, en la confrontación de explosiones, balazos, descuartizamientos y toda esa mierda que tanto inquina, aversión y miedo causa. Trump no es el problema, ni es un presidente estadounidense raro; es idéntico a los otros, a todos los que lo han precedido desde por lo menos el siglo XIX. Ni siquiera es el más loquito, ni el más asesino. Entonces, las razones por las que nos atacan nada tienen que ver con la personalidad, ni las morisquetas, ni el asco de persona que es ese tipo. Llenan las noticias con que está enfermo, "tiene una vaina rara", con que es un pederasta, con que viajaba con Spstein. Afirman, entre signos de admiración, que hay un millón de documentos que lo demuestran (Como si no bastara con uno y un testigo). Pero lo que hay que entender es que, si ese adefesio se muere, lo tumban, lo llevan para un manicomio, o un disparo de nieve, una luz cegadora le caen encima, no va a cambiar nada. El petróleo sigue en nuestro........

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