La Tragedia de Greenwood: La masacre racial de Tulsa de 1921, en Estados Unidos
La masacre de Greenwood, también conocida como la Masacre Racial de Tulsa, representa uno de los episodios más oscuros y, durante décadas, silenciados de la historia estadounidense. Lo que ocurrió entre el 31 de mayo y el 1° de junio de 1921 no fue un simple disturbio, sino un ataque coordinado y sistemático contra una de las comunidades afroamericanas más prósperas del siglo XX.
A principios del siglo XX, el distrito de Greenwood en Tulsa, Oklahoma, era un faro de éxito económico bajo las leyes de segregación "Jim Crow". Debido a que los negros no podían comprar en negocios de personas blancas, crearon su propio ambiente. La Comunidad albergaba a unos 10.000 residentes, se le conocía como el apodo "Black Wall Street". No era solo un barrio residencial; era una ciudad dentro de una ciudad con abogados, médicos, banqueros y empresarios exitosos; contaba con escuelas de lujo, bibliotecas, hoteles (como el famoso Hotel Stratford), dos periódicos propios y teatros.
Aunque el detonante fue un gran incidente, la chispa y el combustible real era la profunda envidia racial y el resentimiento de la población blanca circundante, ante el éxito económico de los afroamericanos, en una era de supremacía blanca institucionalizada, que se convirtió en el motivo trágico del incidente, el 30 de mayo de 1921, cuando un joven afroamericano, de 19 años, llamado Dick Rowland, entró en un ascensor, operado por una joven blanca de 17 años, llamada Sarah Page, alegó que Rowland la agredió; sin embargo, lo probablemente sucedido fue que la joven de piel blanca, simplemente fue tropezara y ser tocada en el brazo, por el joven negro.
Por este motivo Rowland fue arrestado. Pero la chispa incendiaria la activó un artículo de prensa en el periódico "Tulsa Tribune", que insinuó un linchamiento, lo que provocó que una turba de blancos se reuniera frente al juzgado. Un grupo de veteranos de guerra afroamericanos armados, acudió para proteger a Rowland, produciéndose un enfrentamiento, hubieron disparos de un armas, y el caos de inmediato estalló en gran magnitud, sobre la pobladores afroamericanos residentes del barrio "Black Wall Street".
Lo que siguió fue una invasión a gran escala de Greenwood, por parte de turbas blancas, muchas de ellas armadas por la propia policía local, convirtiendo aquellos hecho en una guerra. Durante la noche y la mañana siguiente, miles de blancos saquearon y quemaron casas y negocios calle por calle. Este evento es tristemente célebre por ser uno de los pocos ataques aéreos, en suelo estadounidense. Aviones privados lanzaron bolas de aguarrás, encendidas y dispararon desde el aire contra los residentes que huían. En menos de 24 horas, 35 manzanas de la ciudad fueron reducidas a cenizas. Más de 1.200 casas fueron destruidas, junto con iglesias, escuelas y el hospital.
Las cifras oficiales de la época reportaron solo 36 muertos, para minimizar el impacto, pero investigaciones modernas estiman que entre 100 y 300 personas fueron asesinadas. La mayoría de los residentes, unos 6.000 a 9.000 sobrevivieron al ataque físico, pero quedaron en la indigencia absoluta. Muchos fueron detenidos en campos de internamiento por la Guardia Nacional, y que, "para su protección", mientras sus hogares seguían ardiendo. Luego de la masacre, miles de sobrevivientes abandonaron Tulsa para siempre, desplazados por el trauma y la pérdida de todo su patrimonio.
Miles de civiles blancos, participaron activamente en el saqueo y asesinato. La policía de Tulsa, no solo, no detuvo el ataque, sino que nombró a civiles blancos, como "asistentes especiales", dándoles armas y autoridad para atacar; un gran jurado local, culpó a los residentes afroamericanos de los disturbios. Ningún blanco fue procesado ni encarcelado, ni siquiera señalado culpable por los asesinatos y la quema del barrio. Las reclamaciones de seguros, de los residentes de Greenwood, fueron rechazadas por las aseguradoras, bajo la cláusula de "disturbios", dejando a la comunidad sin fondos para reconstruir.
Y después, Greenwood intentó reconstruirse y tuvo un breve resurgimiento en las décadas de 1940 y 1950. Sin embargo, nunca recuperó su gloria original. A finales del siglo XX, la construcción de autopistas atravesó el corazón del barrio, terminando de fragmentar lo que quedaba. Durante décadas, la masacre fue borrada de los libros de texto y del discurso público en Oklahoma. No fue hasta finales de los años 90 y principios de los 2000, cuando una comisión estatal comenzó a investigar seriamente los hechos, para buscar justicia y reparación, en un proceso que sigue siendo motivo de debate político y legal hasta el día de hoy.
Pero esto sucedió hace un "poquito" más de cien años, en el país que hoy, su gobierno hace gala de ser: y que, el "promotor" de "la paz, la democracia y la libertad", solo en el discurso, que históricamente nunca ha practicado, para engañar a los pueblos soberanos, robarles los recursos naturales, como lo está haciendo actualmente en Venezuela, luego de invadirla y bombardear a Caracas, el 3 de enero de 2026, asesinando a unas cien personas y secuestrar al presidente, sólo para apoderase nada más y nada menos, que del petróleo, propiedad del pueblo venezolano y demás recursos naturales, que contiene nuestro suelo venezolano. NECESARIO ES REFLEXIONAR, en los momentos más críticos de nuestra historia.
