La Etapa 3 del imperialismo, El Feudo-capitalismo y la Regresión Tecnológica (2000-Presente)
En escritos anteriores hemos sostenido que el imperialismo desde su caracterización por Lenin etapa superior del capitalismo, ha vivido o transitado por varias etapas, cada una de ellas perfectamente diferenciada de las anteriores. Cada etapa tiene sin embargo un elemento común que las unes, y es el crecimiento constante del capital concentrado en precisamente, los paises imperialistas, con la salvedad que esa concentración se convierte en centralización a partir de 1945 hasta el presente, teniendo como principal receptor de capital y generador de capital a los Estados Unidos.
Ante la concentración de capital en los Estados Unidos todos los países empequeñecen y lo que antes eran macro imperios hoy son provincias de ese centro imperial. El cual ha generado también, como debe ser sus propias características e influido de su manera en el resto del mundo. Como evidencia de lo que se señala bastaría con mencionar que allí se concentra el 65 % del capital mundial que se tramita en las bolsas de valores. 2 o 3 de las mayores empresas de New York tienen más capital que todas las europeas.
Considero que es bueno y necesario conocer, estudiar, rebatir, pero en fin hacer ejercicios intelectuales en un esfuerzo de caracterizar cada vez más y mejor las etapas imperialistas porque nos permite identificar con claridad a quien tenemos en frente y plantear objetivos realistas y plenamente alcanzables por las fuerzas nacionalistas, revolucionarias y progresistas. En esas estrategias resaltan dos que son plenamente estructurantes de las acciones que se hagan como son por una parte, la unidad con todos los movimientos, fuerzas, partidos, de nuestros países y región para presentar una masa unida capaz de concebir mejores acciones. La otra estrategia que también es común a todos los países del mundo es la industrialización, por el método que más se ajuste a sus características nacionales, pero que brinde entrada segura a la modernidad y la soberanía.
Hay que cerrar en esta etapa tan avanzada del imperialismo la brecha de la industrialización que es la brecha de la soberanía, pues sin esa base técnica, seguiremos condenados a ser proveedores de materias primas y consumidores menores de su tecnología ajena. .
La entrada en el siglo XXI consideramos que marca el inicio de la tercera etapa imperialista post Lenin, con la denominación de feudo-capitalismo. Si la etapa anterior se caracterizó por la gestión y la integración institucional, esta fase se define por la extracción directa y el amurallamiento de sus mercados. Con la consolidación de la economía digital y las carencias de cualquier alternativa ideológica global, que los estados socialistas no impulsan, el nodo central estadounidense ha abandonado su papel de "gerente del mundo" para asumir un papel como el "gran señor feudal". En esta nueva configuración, el territorio ya no es solo la tierra física, todo se suma, sino que se está incluyendo lo digital, los algoritmos y la energía. El feudo-capitalismo es la síntesis descarnada de un sistema que ha dejado de competir por mercados para dedicarse a la vigilancia y al cobro de tributos tecnológicos.
En esta etapa, las instituciones internacionales originadas hacia 1945 sufren una transformación ideológica- administrativa. Pues esta etapa ha traído una confrontación directa con el liberalismo ya que este permite y protege los estados nacionales con sus legislaciones y la cohesión de grupos humanos con su cultura específica, que son obstáculos al crecimiento ilimitado del capital, en este caso del capital estadounidense y de sus grandes empresas y empresas tecnológica. Si es un obstáculo debe desaparecer y en efecto desapareció por la vía de los hechos.
Esos organismos dejan de funcionar como foros o garantes de un equilibrio mínimo, sino como las oficinas de gestión de esta nueva visión imperial que no reconoce soberanías. El Banco Mundial y el FMI han dejado atrás cualquier pretensión de fomento al desarrollo para convertirse en los encargados de garantizar que las naciones periféricas mantengan sus estructuras de deuda lo suficientemente sólidas como para que el flujo de capital no se detenga hacia el nodo central. En esta etapa de feudo-capitalismo, la soberanía se afecta a cambio de una supervivencia mínima, en un esquema de vasallaje moderno e insultante.
El impacto de esta mutación es global y devastador. Europa no encuentra el camino por haber sido inficionada ideológicamente por la derecha fascista y acepta el declive industrial a cambio de protección; África vive las indignantes situaciones de hace siglos con una extracción de recursos que evoca el colonialismo extremo. América Latina sufre una pérdida de personalidad nacional que la mantiene en una desunión fatal que facilita el saqueo.
Esta etapa representa el fin del estado liberal y se pierden los ecos de la revolución francesa y del triunfo de la razón sobre el despotismo. Casi que podemos decir que el sistema se revela como una "Horda Moderna" que en un ambiente con tendencia a la anarquía donde ellos son los únicos organizados, ya no se utilizan las siglas de la cooperación para legitimar el despojo. Y Estados Unidos centra su poder en el apoyo de los regímenes más atrasados del mundo como son la religión de los judíos con crímenes diarios ya conocidos y en la feudal Inglaterra que no puede superar el vasallaje, con su sistema Epstein de gobierno.
Consideramos que con este ciclo iniciado según nuestras estimaciones hacia el año 2000, se crea la gran paradoja de la modernidad, tras los avances tecnológicos, el poder ha regresado a una lógica de dominio territorial y jerarquía arcaica donde la libertad es sustituida por los caprichos bestiales del señor feudal..
