La falsa similitud: Brest-Litovsk y la Venezuela ocupada por EEUU en 2026
"El área donde el sabotaje a PDVSA hizo más daño, o a través del cual los terroristas le han hecho más daño a Venezuela, ha sido precisamente el área de la informática; porque PDVSA, cuando estaban mandando aquí estos fascistas, cuando aquí mandaba el Pacto de Punto Fijo, habían comenzado a privatizar Petróleos de Venezuela, y eso es lo que ellos quieren hacer; ellos quisieran volver aquí a instalarse en el gobierno para aplicar el modelo neoliberal, para privatizar no solo el petróleo, el hierro, el oro y el aluminio, sino para privatizar también la educación, la salud y la seguridad social del pueblo venezolano. Ese es el proyecto de los golpistas (exclamaciones); ese es el proyecto del fascismo, el neoliberalismo fascista".
El Golpe Fascista Contra Venezuela. "Aquí está en Juego la vida de la patria". Hugo Chávez Frías. 23 de enero de 2003
El presente artículo permitirá demostrar, desde una perspectiva analítica y crítica, la absoluta incomparabilidad entre el Tratado de Brest-Litovsk de 1918 y la situación que atraviesa Venezuela en 2026. Se parte desde los siguientes argumentos centrales:
El primero, fue un acto de supervivencia revolucionaria, una retirada estratégica forzada pero soberana. El triunfo de los Bolcheviques no fue fácil, donde antes hubo que superar innumerables dificultades y obstáculos.
El segundo, constituye una imposición imperialista que ha despojado a la nación venezolana su soberanía energética y política para someterla a los designios geopolíticos y económicos de Estados Unidos y sus corporaciones, en una clara maniobra para proyectar poder contra potencias emergentes como China.
Para comprender la naturaleza de los dos eventos separados por más de un siglo, es imperativo despojarse de la tentación de establecer analogías superficiales basadas únicamente en la noción de "concesiones territoriales" o "pérdida de recursos". El Tratado de Brest-Litovsk, firmado el 3 de Marzo de 1918 entre la recién instaurada Unión de Repúblicas Soviéticas y las Potencias Centrales (lideradas por el Imperio Alemán), representa un punto de inflexión en la historia de la geopolítica revolucionaria.
Vladimir Lenin, al frente del Consejo de Comisarios del Pueblo, se enfrentó a una disyuntiva existencial: continuar una guerra para la cual el exhausto ejército Soviético carecía de moral y medios, o aceptar una paz humillante que cedía enormes extensiones de territorio (Finlandia, Ucrania, Países Bálticos (Estonia, Letonia, Lituania), partes de Bielorrusia y áreas del Cáucaso (Kars, Ardahan, Batum), cediendo control político y económico a Alemania) que albergaban un tercio de la población del imperio, la mitad de su industria y la mayor parte de sus reservas de Carbón y Hierro. Lejos de ser una claudicación de sus principios o una entrega del proyecto revolucionario a sus adversarios, la decisión de Lenin fue ferozmente debatida y finalmente adoptada como un "respiro" necesario.
La lógica leninista, plasmada en sus "Tesis de Abril" y defendida contra las fracciones más de izquierda del partido que abogaban por una "guerra revolucionaria", se basaba en la prioridad absoluta de preservar el núcleo del poder soviético. La paz, por onerosa que fuera, se concebía como un acto táctico para ganar tiempo, permitir la consolidación del Estado obrero y campesino, y confiar en que la revolución proletaria se extendería a la propia Alemania, haciendo del tratado un "papel mojado". La firma fue un acto de soberanía ejercida desde la debilidad, pero con la convicción que la historia y la Lucha de Clases acabarían por revertir la injusticia.
El Estado revolucionario, aunque impedido, mantuvo su autonomía decisoria, su estructura política y el control ideológico sobre su dirección, pagando un precio altísimo por........
