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La repetición de los ciclos: Venezuela entre la epopeya, la tragedia y la comedia (II)

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17.06.2026

1992: cuando las puertas de la historia comenzaron a abrirse

Toda época posee una fecha simbólica. Para algunos pueblos es una revolución. Para otros una guerra. Para otros una elección. En Venezuela, el año 1992 ocupa un lugar singular. No porque aquel año resolviera los problemas del país. Sino porque reveló que una parte significativa de la sociedad había dejado de creer en el orden político existente. El intento de golpe de Estado encabezado por el entonces teniente coronel Hugo Chávez no fue simplemente un hecho militar. Fue también un fenómeno cultural. Representó la aparición de un lenguaje distinto. Un relato nuevo. Una narrativa que afirmaba interpretar el malestar acumulado durante décadas. Como ocurre frecuentemente en la historia, la crisis de legitimidad precedió a la crisis institucional. Los ciudadanos comenzaron a percibir una creciente distancia entre las promesas del sistema y la realidad cotidiana.

La corrupción, el deterioro económico y la pérdida de confianza en los partidos tradicionales (AD, COPEI, MAS, etc.) alimentaron una sensación colectiva de agotamiento. Aristófanes habría reconocido inmediatamente aquel escenario. Era el mismo ambiente que precedía a muchas de las disputas políticas de Atenas. La diferencia era tecnológica. No humana. Porque las emociones eran idénticas. Frustración. Desencanto. Esperanza. Rabia. Expectativa. La mezcla perfecta para producir transformaciones profundas.

La ciudad de las aves y la promesa bolivariana

Cuando Chávez llegó al poder en 1999, millones de venezolanos interpretaron aquel acontecimiento como el inicio de una nueva era. La palabra más utilizada era "refundación". La República debía renacer. Las instituciones debían reinventarse. La sociedad debía transformarse. La historia debía comenzar de nuevo. Aquí reaparece la sombra de Aristófanes. Porque Las aves trata precisamente sobre eso. Sobre la tentación permanente de construir una ciudad perfecta. La ciudad ideal. La ciudad definitiva. La ciudad libre de contradicciones. Toda revolución promete una versión moderna de Nubicuculia. Una ciudad suspendida entre el cielo y la tierra. Un espacio donde finalmente desaparecerán los conflictos. Pero existe una dificultad fundamental. Los problemas humanos viajan con los seres humanos. No desaparecen cuando cambia la bandera. No desaparecen cuando cambia la constitución. No desaparecen cuando cambia el discurso. Las revoluciones pueden modificar estructuras. Pueden redistribuir recursos. Pueden transformar instituciones.........

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