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La Aporía Venezolana: Escepticismo pirrónico ante la tutela imperial y los márgenes de la Soberanía

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12.06.2026

Introducción: El Retorno de Pirrón en el Trópico

Pirrón de Elis, el filósofo griego del siglo IV a.C. a quien la tradición atribuye la fundación del escepticismo sistemático, enseñó que, ante la imposibilidad de obtener certezas absolutas sobre la realidad, la suspensión del juicio —la epoché— representa la única respuesta intelectualmente honesta. No se trata de una negación nihilista del mundo, sino de una actitud filosófica que pone en duda las apariencias, que interroga lo que se presenta como verdad evidente y que rehúsa rendirse ante los dogmas, sean estos metafísicos, morales o políticos.

La situación política venezolana del año 2026 invita, con dramática pertinencia, a invocar ese espíritu pirrónico. Venezuela atraviesa una transición singular en su historia contemporánea: el gobierno provisional encabezado por Delcy Rodríguez opera bajo una geometría de poder que ningún chavista de la primera hora habría imaginado posible. Los Estados Unidos de América, bajo la administración de Donald Trump, no solamente condicionan el horizonte político del país, sino que definen, en buena medida, el tempo, la orientación y los límites de las decisiones del ejecutivo venezolano. En ese contexto, la epoché pirrónica no es un ejercicio académico; es una herramienta de lucidez política indispensable para quienes quieran comprender, sin ilusiones, la Venezuela que emerge ante nuestros ojos.

¿Puede Venezuela ser soberana bajo la tutela de Washington? ¿Cuánto margen real tiene el gobierno de Rodríguez para actuar de forma autónoma? ¿Qué garantías existen de que, al término del mandato de Trump, Venezuela será restituida a una plena independencia? ¿Bajo qué perfil estratégico la visualiza el Imperio? Estas preguntas no admiten respuestas tranquilizadoras. El presente análisis pretende aplicar el escepticismo filosófico, con rigor intelectual y distancia crítica, a los nudos más complejos del momento político venezolano.

La Epoché ante la Promesa Imperial: Ni Liberación ni Opresión, Sino Incertidumbre

El primer principio del escepticismo pirrónico postula que por cada argumento que sostiene una proposición, existe un argumento de igual fuerza que la refuta. Esta isostenia (el equilibrio de razones contrarias), obliga a suspender el juicio antes de afirmar o negar. Aplicada a la relación Venezuela-Estados Unidos bajo Trump, esta máxima resulta de una pertinencia desconcertante.

La tesis optimista, articulada por ciertos sectores de la oposición venezolana y también, paradójicamente, por algunas voces dentro del propio madurismo en retirada, sostiene que la inserción de Venezuela en la órbita estadounidense bajo Trump representa el inicio de una normalización que, eventualmente, redundará en mayor estabilidad y en el levantamiento progresivo de las sanciones que ahogan la economía nacional. Según este razonamiento, el sometimiento es temporal: un peaje necesario para acceder a inversiones, reconocimiento diplomático y reactivación productiva.

La tesis escéptica, sin embargo, es igualmente sólida. La historia del hemisferio occidental está plagada de episodios en los que el tutelaje estadounidense, lejos de ser transitorio, se convirtió en estructural. La América Latina del siglo XX es un vasto cementerio de promesas de autonomía que nunca llegaron: desde los regímenes títere centroamericanos durante la Guerra Fría hasta los gobiernos andinos que cedieron soberanía a cambio de estabilización del FMI, el patrón histórico indica que la dependencia, una vez instalada, tiende a reproducirse y profundizarse.

¿Por qué habría de ser Venezuela la excepción? El escepticismo pirrónico no permite responder afirmativamente esta pregunta sin examinar las evidencias. Y las evidencias disponibles no son alentadoras: la administración Trump ha demostrado, en múltiples escenarios geopolíticos, que concibe las relaciones internacionales en términos de transacción, no de principios. Venezuela no es un proyecto de nación soberana para Washington; es, ante todo, un activo estratégico en la competencia por los recursos energéticos, el control del espacio caribeño y la reconfiguración del mapa político latinoamericano.

Dudar de la liberación prometida no es pesimismo; es higiene epistémica. Aplicar la epoché a las promesas imperiales equivale a no capitular ante los discursos de buenas intenciones sin exigir la evidencia de los hechos. Y los hechos, hasta ahora, señalan que Venezuela transita de una dependencia “la del eje Moscú-Beijing-Teherán que sostuvo al madurismo” hacia otra dependencia, acaso más costosa en términos de soberanía real.

El Terremoto Interno: El Chavismo ante su Propia Duda

Uno de los fenómenos más reveladores de la coyuntura venezolana actual es la profunda fractura que el nuevo esquema de poder ha generado dentro del universo chavista-madurista. El movimiento bolivariano, construido durante más de dos décadas sobre el discurso antiimperialista y la retórica de la soberanía nacional, se enfrenta hoy a una contradicción existencial de proporciones sísmicas: el gobierno que encarna la revolución bolivariana negocia, acata y se subordina, en distintos grados, a las........

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