El Vacío Estratégico: cuando el orden liberal se devora a sí mismo
Durante décadas, las facultades de relaciones internacionales nos enseñaron que el mundo funcionaba bajo un "orden basado en reglas". Se nos instruyó que la Carta de la ONU, los protocolos de Ginebra, los tratados bilaterales y los acuerdos multilaterales constituían un entramado jurídico capaz de contener los instintos más primarios de los Estados. Se nos dijo que la interdependencia económica haría inviable la guerra, que la diplomacia era el arte de prevenir los conflictos y que la soberanía de una nación—por pequeña o poderosa que fuera—era un principio inviolable.
Luego llegó el siglo XXI, y el orden liberal se desnudó. No por la presión de sus enemigos declarados, sino por la voluntad expresa de sus propios arquitectos. Lo que hemos presenciado en los últimos años—desde el intento de secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Venezuela, hasta la estrategia dual de negociar con Irán mientras se le atacaba junto a Israel sin justificación alguna—no son anomalías sistémicas ni excepciones que confirman la regla. Son, por el contrario, la manifestación de un nuevo estado de naturaleza internacional: el Vacío Estratégico.
Este concepto, que he desarrollado en mi trabajo El Vacío Estratégico: Más allá del Orden Liberal, busca explicar lo que las teorías tradicionales—realismo, liberalismo, constructivismo—ya no pueden articular con honestidad intelectual, que la potencia hegemónica ha dejado de simular su sumisión a las normas porque ha calculado que el costo de cumplirlas supera ampliamente el costo de romperlas.
La Ruptura como Método. Para entender este vacío, es necesario observar dos escenarios geográficamente distantes, pero conceptualmente idénticos: Venezuela e Irán. En el caso venezolano, la comunidad internacional fue testigo de un hecho sin precedentes en la historia contemporánea del hemisferio occidental: el intento de sustraer (secuestrar) del territorio nacional al jefe de Estado y a su cónyuge mediante operaciones que, consumado, ha constituido un secuestro de Estado perpetrado por una potencia extranjera. La Carta de la OEA, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y la propia Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas establecen mecanismos claros para resolver disputas políticas. Ninguno de ellos contempla la captura de líderes soberanos como instrumento de política exterior.
Pero el hecho se consumó. No porque el orden internacional lo impidiera, sino porque la respuesta asimétrica de los actores........
