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De aliada a estorbo. El papel de María Corina Machado en la nueva estrategia de D Trump

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08.03.2026

A la administración de Trump no le conviene la presencia de María Corina Machado (MCM) en Venezuela en los actuales momentos, y quizá por los próximos meses, pues la considera un factor de agitación callejera que estaría buscando acelerar un proceso de transición, Si bien el gobierno estadounidense también busca lo mismo,  pretende que este sea por etapas controlada y en paz ciudadana,  para ello, han esbozado un plan de tres fases: estabilización institucional, acumulación económica y elecciones, tal como lo han manifestado en repetidas ocasiones el Secretario de Estado, Marco Rubio/DTrump, estas etapas estarían orientadas a lograr un sistema democrático y en consonancia con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).

 

 ingenuo es pensar que ese sería  el fin último de Trump,-- pues no es así -- para él, la "democracia venezolana",  es sólo un medio, no un fin en sí, su objetivo principal es garantizar el acceso seguro a los inmensos recursos naturales del país (petróleo, minerales y no minerales) y consolidar a Venezuela como un enclave geoestratégico de primer orden para el dominio de América del Sur.

 

 Esta región posee el "pulmón vegetal" en la amazonía, los acuíferos más grandes del planeta. (Guaraní),  la administración Trump requieren de un  país estable y afín, lo cual también sería   la plataforma ideal para neutralizar la creciente presencia de China, que ya posee costosas inversiones en infraestructura en Perú y otros países de la región, y Rusia, (base en Nicaragua) que han venido  cobrado un importante impulso subcontinental en los últimos años. También el caso de los BRICS .

 

Estados Unidos se juega su condición de hegemón en un mundo que transita del unipolarismo al multilateralismo. Este avance multilateral es especialmente notable en las áreas económica y tecnológica, terrenos en los que el poderío estadounidense viene perdiendo terreno. En su búsqueda por compensar estas pérdidas, Washington recurre cada vez más al campo militar y al dominio territorial, apuntando a consolidar su influencia desde el sur del río Grande hasta la Patagonia.

 

En este tablero global, lo que está en juego para Trump es mayúsculo, y Venezuela juega un papel clave. El éxito que la administración republicana cree haber obtenido en la extracción del presidente Maduro —una ejecución de alta cirugía militar, lo cual le ha permitido asegurar, al menos parcialmente, la cooperación en el sector petrolero del gobierno interino venezolano, por cierto voluntaria, tal como se demuestra por la visita al país de L Donovan Jefe del Comando Sur, John Retcliffe Director de la CIA, Chris Wrigth Secretario de Energía y otros altos cargos recibidos con mucho beneplácito, lo cual resulta paradójico, pero bueno así es la realidad, lo cual para EEUU  es un logro demasiado valioso como para empañarlo con las "travesuras" de que un sector opositor,  encabezado por MCM que para la Casa Blanca,  constituye una oposición venezolana que no se ha caracterizado precisamente por la seriedad y la coherencia necesarias para asumir el gobierno venezolano y conducirlo en una dirección transformadora que garantice el bien común de la población y, de los  pasos para asegurar los intereses estadounidenses.


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