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La hora de los depredadores: el capitalismo se sacó la máscara

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27.01.2026

"La desigualdad no es originada por la naturaleza, sino por el sistema [capitalista], que distribuye la miseria".

Federico Engels

"El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos".

Carlos Marx

"El capitalismo es el genocida más respetado del mundo".

Che Guevara

"La hora de los depredadores" es el título de un libro de reciente aparición del ensayista ítalo-suizo Giuliano da Empoli. De hecho, muy oportuno ese título para graficar lo que pasó a ser claramente, sin máscaras, el mundo actual. En otros términos: una radiografía reveladora de lo que siempre fue -y sigue siendo ahora, en versión corregida y aumentada- el sistema capitalista.

Desde que existe excedente social en la producción humana a partir de la agricultura, hace aproximadamente 10,000 años, la historia de toda la humanidad, en los diferentes pueblos y culturas en los cinco continentes, es la historia de la lucha de clases. Enfaticemos eso: lucha de clases. Es decir: un enfrentamiento a muerte (literalmente: ¡a muerte!), entre poseedores y desposeídos, una lucha permanente, una guerra, un combate donde, sin dudas, hay vencedores y vencidos.

¿Qué modo de producción de todos los habidos (despótico tributario, esclavista, feudal, capitalista) es más explotador, más sanguinario y tiránico? Imposible decirlo. En todas esas formaciones económico-sociales-culturales se repite lo mismo en términos estructurales: una pequeña élite (faraón, monarca, emperador, sumo sacerdote, empresario, rey, banquero, etc., con sus correspondientes séquitos) vive lujosamente del trabajo de las grandes mayorías (siervo, esclavo, asalariado, etc.), siempre empobrecidas y sufridas. La explotación es la nota distintiva. Y en todos los casos, se reprime -con sangre, con muchísima sangre- la protesta de las masas, su intento de modificar la situación. Eso es el Estado, el poder organizado de la clase dominante, el "Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase que detenta el poder", dirá Marx, fórmula que es válida para cualquier momento de la historia de las sociedades estratificadas en clases sociales.

Sucede que en la modernidad capitalista se fue haciendo más "refinada" esa explotación, si así pudiera decirse, y con el mundo moderno, ya más "sutil", se llegó a este modelo, hasta hoy día dominante, de la democracia representativa, la democracia liberal surgida hacia el siglo XVIII, enarbolada por las potencias capitalistas entonces dominantes: Inglaterra, Francia, el naciente Estados Unidos. "Refinada", podría decirse, porque la explotación ya no se asienta fundamentalmente en el látigo, sino en un nuevo tipo de esclavitud, que no tiene cautivos a los cuerpos, sino a las relaciones que se van dando entre las clases. Léase: la esclavitud asalariada, encubierta luego con discursos distractores. Hoy día los látigos son electrónicos y manejados con inteligencia artificial.

Pero rápidamente debe remarcarse que para que esas potencias dominantes, que forjaron la ideología del mundo moderno -la cantinela que terminamos repitiendo en todas las latitudes del orbe- puedan darse el "lujo" de hablar de democracia (y toda la parafernalia que va asociada: libertad, derechos humanos, prosperidad), debe darse una explotación inmisericorde, asentada en muerte y represión, en la gran mayoría del mundo. El auge del industrialismo europeo dieciochesco asienta en la monstruosa explotación de la población negra del África y del saqueo bestial de América. Las potencias que se llenan la boca hablando de esas ¿pamplinas?, en pleno siglo XXI continúan manteniendo colonias en el Sur Global. Groenlandia, que ahora está "de moda", es una colonia de un reino (¿reino hereditario democrático? ¿Qué intríngulis incomprensible es ese?) Pero…. ¿reyes en la era tecnotrónica? ¿Y hablando y dando lecciones de democracia? Algo no cuadra ahí. Una superpotencia tratando de arrebatarle una colonia a un país más pequeño. Esa es la historia de la humanidad desde que hay propiedad privada: nada nuevo entonces.

El "civilizado" mundo moderno del capitalismo dominante se forjó, y se sigue manteniendo, con la despiadada fuerza bruta. La "democracia" y todos sus valores asociados no mencionan el infame racismo supremacista........

© Aporrea