Lo que se dice y lo que se hace
Los hechos, siempre los hechos. Allí están para demostrar la verdad, para desmentir opiniones y apariencias, para enseñarnos quién es quién en un momento dado. Mucha gente no es quien dice ser; los hechos demuestran quiénes en realidad son. Y lo hacen sin importar el escenario, sea éste marital, familiar, vecinal, amistoso, laboral, sindical, gremial, citadino, académico, artístico, deportivo o político. Es claro que lo importante son los hechos, la realidad, no los discursos, ni las promesas, ni los arrepentimientos. Éstos siempre han existido y posiblemente siempre existirán o, por lo menos, lo harán por mucho tiempo. Pero, sólo tendrán relevancia cuando no estén en contradicción con las acciones de sus autores y cuando exista una correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace.
No se puede, ni tampoco se debe, tener un discurso sobre la existencia de un nuevo momento político en Venezuela, si se mantienen intactas las prácticas del pasado. Y no estoy entre los impacientes, es decir, considero que los cambios de conducta política llevan un cierto tiempo para hacerse reales y permanentes. Y mucho más, cuando los cambios iniciales necesariamente derivarán en otros muchos, más profundos,........
