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Libertad e ideología en la Venezuela moderna

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21.03.2026

La liberad es una condición que ha acompañado al hombre desde tiempos tempranos. Su definición es compleja, no única. Cada época y período le ha dado su énfasis correspondiente a las circunstancias históricas vividas. Su definición conceptual más  referencial se produce con la Revolución Francesa (1789) al ser derrotado el “antiguo régimen”; es decir, al haber conquistado nuevos espacios para el ámbito de la política e institucionalizar el concepto de ciudadanía.

Superar el ámbito de lo teórico y llevar al concepto libertad al terreno de la práctica es una de las contribuciones históricas más importantes que el movimiento social y revolucionario ha producido, así como la sistematización hecha por la Filosofía Política. La presente reflexión tiene como objeto abordar la temática en torno a la libertad y la diferenciación entre imaginario político-cultural e ideología a partir de la experiencia histórica venezolana, que a continuación reseñamos en algunos de sus rasgos fundamentales.

2. Elementos generales constitutivos del ser venezolano.

La Venezuela moderna emerge con el advenimiento del petróleo en las primeras décadas del siglo XX. Este hecho rompe con toda la dinámica político social con que finaliza el siglo XIX.  La historia siguiente, que cubrió el siglo XX, y aún el XXI, estuvo signada por el petróleo. La ruptura histórica produjo un nuevo escenario donde donde se dejaba atrás un proceso de vida rural que caracterizaba a población, a un proceso de cambios radicales que exigía la modernidad, la cual constituía la nueva realidad donde estaba entrando el país, sin preparación o evolución previa. 

El imaginario político cultural de la población se desdoblaba en dos grandes períodos; por un lado, el de la libertad conquistada por la independencia, la formación social en el contexto de guerra producto de las montoneras como luchas por el poder en la recién nacida república, un lento proceso de formación social que se constituía y culminaba a fines del siglo XIX. Del otro lado, la irrupción del petróleo que transformó radicalmente al país en otra historia dándole nueva fisonomía y una nueva cosmovisión del mundo moderno.

La literatura y el desarrollo político social dan cuenta de esa transformación. Ramón Diaz Sánchez  nos narra el primer período de la explotación petrolera con su novela Mene (1936), la cual constituyo la primera novela venezolana del petróleo. Adriano González León da cuenta de la formación del venezolano  en la cultura del petróleo, describiendo la memoria de un país marcado por la violencia y las heridas de su historia; herencia que llevamos a cuestas los venezolanos, con su novela “País portátil” (1968)

La impronta del petroleo también se nos muestra en la cotidianidad de un período de auge petrolero que al mismo tiempo producía una inmensa riqueza, también producía  pobreza, acentuando las contradicciones político sociales que culminaron en estallido social

dada las desigualdad social. El 27 de febrero (1989) “bajaron de los cerros”, los barrios de marginados, reivindicando justicia en un país de  inmensas riquezas producidas por el petróleo. Bajo un estado de sitio y suspensión de garantías, se desató una terrible matanza de pobladores que alcanzo una cifra de más de tres mil asesinados por las fuerzas armadas del gobierno.  Las cifras oficiales reportaron “alrededor de tres cientos”, muchos de los cuales debieron ser enterrados en fosas comunes, en un lugar denominado la peste dentro del cementerio. Ese espacio  se convirtió en un referente como testimonio de la masacre.

La fisonomía de país rico, dado el período de bonanza petrolera que se vivió, y el consumo desenfrenado de ciertos sectores sociales, generó la imagen de país consumidor creada por el venezolano en los viajes a Miami  y las compras en los establecimientos comerciales, donde se identificaban a los venezolanos por la frase común: “ta barato dame dos”.

La cotidianidad del viejo puerto, cuyo pueblo había transformado el petróleo, también daba cuenta del proceso transformador que asistía a la Venezuela petrolera. La tecnología se anteponía a la necesidad del imperativo urbanístico. En las tardes, en algunas esquinas del viejo pueblo-puerto, se veía a algunos de sus habitantes sentados a la sombra, en pequeñas sillas de extensión, que instalados en algunas esquinas contemplaban como los automóviles se detenían y continuaban su marcha al compás de las luces del semáforo que ricen habían instalado la municipalidad

¡Es cierto que nuestra nuestra impronta humana es Caribeña; pero más aún, socialmente petrolera!

La libertad es un atributo de la Condición Humana, y en tanto que tal, la encontramos como factor constitutivo del hecho humano en la diversidad de sus expresiones. Decir libertad es referirnos a un complejo proceso de definición de una categoría que ha estado involucrada en la historia del hombre, en tanto que individuo o ser social. Dos ámbitos están implicados en su definición; uno, el correspondiente al propio concepto; dos, la relación con el hecho que determina el marco general histórico de comprensión de dicho concepto.

La libertad implica acción, construcción, edificación de la idea, más allá  de lo meramente conceptual teórico, tal y como se expresó en la Revolución Francesa (1789) al conquistar la ciudadanía. Decir libertad es referirnos a un complejo proceso de definición de un atributo humano que ha estado presente en la historia del hombre, en tanto que individuo o ser social. Dos ámbitos están implicados en su definición; uno, el correspondiente al propio concepto; dos, la relación con el hecho que determina el marco general histórico de comprensión de dicho concepto.

La historia humana nos señala que por la necesidad de supervivencia hizo que el hombre se viera obligado a juntarse y más allá, constituir desarrollos a diversos niveles conformando así sociedades. Una de las expresiones de ese desarrollo en la antigüedad griega, lo representa la polis griega, la ciudad-estado. El hecho de la necesidad del otro implica en un sentido, que se condiciona lo que se entiende por libertad en sentido abstracto.

Todo hombre nace dentro de una configuración social dada que le determina a sí mismo y a los espacios que pueden contener la libertad. Nacemos dentro de una cultura que nos configura, que nos provee un determinado cosmo donde se esta integrado; es decir, a un mundo dado desde el cual  interpelamos la libertad.

Los desarrollos históricos sociales con sus implicaciones políticas tiene en común la reivindicación de la libertad. La acción viene a ser una especie de mecanismo de concreción de la idea libertaria tal y como ocurrió en la Revolución Francesa con su conquista de la ciudadanía y los derechos........

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