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Sociopolítica de la orgía

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21.03.2026

Desde todos los rincones de la Historia nos acecha el mito o la realidad de la orgía, ceremonia secreta de infracción de las normas en función de los apetitos. Fueron acusados de orgiásticos los misterios eleusinos, los dionisíacos, las bacanales. No hay región del mundo ni época que no haya sido tachada de libertina.

Suetonio, en Los doce Césares, compila cuadros de depravación doméstica quizá exagerados por la enemistad política. Tito Livio denuncia ceremonias secretas como potenciales amenazas contra el gobierno romano.

La contemporaneidad no es indiferente al efluvio de estas exaltaciones de la carne. Toda la obra de Francois Donatien, marqués de Sade, es exhaustiva compilación de las variaciones del deleite agudizadas por el contraste con el sufrimiento. Antonin Artaud en Heliogábalo (1934) reconstruye la disipación político religiosa de la decadencia imperial. Albert Camus, en Calígula, (1944 ) evoca los desvaríos de un déspota que se burla de su insignificante omnipotencia.

Aldous Huxley, en su provocativo Brave New World (1932) imagina una sociedad futura donde las tensiones son disipadas por la libertad sexual absoluta y la catarsis de orgías exaltadas por la droga euforizante del Soma.

El cine ha exaltado el rito orgiástico en cintas que merecen mención por su anticipatorio mensaje. En Metrópolis, de Fritz Lang (1927), una monstruosa autómata de acero invade los antros del placer de Yoshiwara y con danzas lascivas arrastra a sus fanáticos a la adoración, los duelos, el suicidio.

En Saló, brutal recreación ambientada en la Italia fascista de Las 120 noches de Sodoma y Gomorra, del marqués de Sade, Pier Paolo Pasolini pasa revista a todos los horrores que por puro placer el gobierno de ocupación del empresario, el Juez y el Sacerdote infligen a centenares de jóvenes secuestrados. Creo firmemente que a Pasolini lo asesinaron por haberla filmado.

En Eyes wide shut, de Stanley Kubrick (1999), un joven medico se infiltra en........

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