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Cómo caen las potencias

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09.08.2026

Hacia 1991, había tres grandes potencias en el mundo: Estados Unidos, China y la Unión Soviética. Las dos últimas eran socialistas, habían resistido la peor destrucción de  dos Guerras Mundiales y el interminable bloqueo, sabotaje y desgaste de la Guerra Fría. Las dos  se desarrollaron  desde la más sórdida miseria al estatuto de potencias,  alcanzaron metas de avance social y tecnológico inauditas, y sin embargo una de ellas se disolvió.

Problema crucial de la teoría política es determinar cómo una potencia de talla mundial puede desintegrarse sin haber sido derrotada militarmente por fuerzas externas y sin siquiera sufrir una guerra civil. Las hipótesis que podrían plantearse se reducen entonces: a la voluntad mayoritaria de su población, al  fracaso económico o a la falla de sus dirigencias.

Examinemos la hipótesis de la voluntad de la población. En marzo de 1991 se  celebró referéndum sobre la preservación de la URSS.  Participó el 80% de la población; 76,4% votó a favor de la conservación  y 21,4% contra ella. Ciertamente, la Unión Soviética era el agregado histórico de varias nacionalidades, como las repúblicas bálticas de Estonia Lituania y Letonia, o Ucrania, Armenia, Georgia y Moldavía, y en muchas de ellas existían movimientos separatistas. Pero éstos no eran necesariamente mayoritarios: en el citado referendo de 1991, los ucranianos votaron 83 % por la preservación, y apenas un 16 % en contra (Higinio Polo, El Viejo Topo, Rebelión, 10-1-2012.)

Estas cifras no sustentan la idea de un generalizado fracaso social y económico de la Unión. Una población depauperada raramente apoya con mayorías de más de tres cuartas partes al sistema que la estaría defraudando.

En textos anteriores compilé datos que desmienten un supuesto fallo económico o social de la Unión Soviética. En el presente los enriquecemos la minuciosa investigación de Pasqualina Curcio “Desmontando la........

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