La última carta de Maduro
El recluso en los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) y prisionero de Donald Trump, Nicolás Maduro Moros, aún tiene una última carta qué jugarse en el proceso judicial que le siguen en Nueva York, como maniobra de doble táctica que le aplicaron sus cómplices y sus captores: la de venderlo a cambio de garantizar la impunidad de ellos, seguir usurpando el poder que a la fuerza se habían arrogado el pasado 28/07/2024 y garantizar las fortunas robadas en paraísos en donde han abonado las mismas, en países de Europa, Asia, África, Oceanía y en los EEUU, mientras la del captor ha consistido en apoderarse de todos los recursos energéticos, minerales y de cuanta riqueza haya en Venezuela, desde ahora, hasta el infinito, como país convertido en nueva colonia o Protectorado, por decirlo de manera amable, pues están avanzando en la conversión de Venezuela en la despensa energética y mineral, además de patio trasero o enclave para controlar al resto de la América del Sur.
Es cierto que, Nicolás Maduro Moros no se precia de ser una buena persona, además de regodearse en su marginalidad aprendida en la que creció y ha vivido, pese a tanto boato por lo robado a los venezolanos y, que este abyecto personaje es sumamente inculto, jactándose de su ignorancia aprendida, lo que lo llevó a ser presa fácil de la ambición, del autoengaño y de las mentiras con adulación, derivando en su perdición: en la primera línea, la íntima de alcoba, ayudado por la mujer con la que hizo vida marital hasta el presente, muy curtida ella y su prole en las lides del submundo del microtráfico de drogas, hasta llegar al narcotráfico a la altura de los cárteles, al contrabando de todo cuanto genere riqueza fácil y al despojo de todo cuanto hubiere a su capricho, durante muchos años, a la sombra del Comandante Hugo Chávez y, luego, bajo su propio mando; en segunda línea, la de los supuestos amigos íntimos y círculo de confianza, en la que fue tutelado en el crimen y fechorías por el par de retorcidos hermanos, Delcy y Jorge Rodríguez, sin menoscabo de personas........
