Canciones y poemas para borrar escombros
No pasa el continente latinoamericano momentos felices. Si no son tragedias surgidas de la naturaleza como las acontecidas terriblemente en Venezuela y Chile, son tragedias políticas de las que hipotecan los sueños populares, o accidentales (como lo acontecido en Guyana), ambientales o morales con la ética cayendo a pedazos ante infantiles ojos que no entienden sino su propio dolor y su esperanza.
No todo fue fusil contra fusil en la música y las arengas de Alí Primera. Son muchos los que piensan que Alí, falconiano inmortal, Cantor de la Patria Buena, prefería la flor, y que los niños eran su mejor emblema.
Conteniendo la ternura en su mirada, en su vida, en su ejemplo de patria, escribió, con los niños como protagonistas hermosísimas canciones. En su tema "Solo para adultos" coloca en los labios de un niño las interrogantes: "Papito, ¿por qué la luna sin estar atada del cielo no cae? Y obtener la respuesta de su padre obrero y oprimido: "Pregúntale al pueblo / quien lo ata que no se levanta". En "La piel de mi niña huele a caramelo" la canción de cuna se convierte en llamado: "Si hay que hacer la guerra/ la guerra se hará para ver los niños felices jugar/ y a gente vieja hablar de la paz/ que después la guerra estará de........
